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LA IZQUIERDA PROGRESISTA

Nunca es tarde para no hacer nada (Jacques Prevert)

Espada, «indignado» por la poca solidaridad que genera el veto de TV3 y Catalunya Ràdio

Nunca es tarde para no hacer nada (Jacques Prevert)

POLITICA LINGÜISTICA / Las reacciones

CRISTINA RUBIO

BARCELONA.- Los intelectuales catalanes manifestaron ayer su desacuerdo por los vetos impuestos en Catalunya Ràdio y TV3 a los tertulianos que hablaban castellano en antena. El caso de la escritora Cristina Peri Rossi, que fue despedida del programa L'ofici de viure por no opinar en catalán durante la emisión radiofónica del espacio y coincidiendo con la nueva temporada de programación de la emisora.

Entre ellos se encuentra el periodista Arcadi Espada, que manifestó su «indignación» por la poca generosidad que ha despertado el caso del despido de la escritora uruguaya. Espada ahondó en el tema y aclaró que «el problema es la reacción de los que se declaran no nacionalistas, de la poca solidaridad de cualquier persona bilingüe que viva en Cataluña».

Por lo que se refiere a la carta de principios del ente, donde se especificaba que «los locutores, conductores, entrevistadores y colaboradores fijos utilizarán siempre la lengua catalana cuando estén en antena», Espada explicó a este periódico que decidió no volver a hablar en catalán en los medios de comunicación a raíz de esta carta de principios. De hecho, el periodista acudió al programa gora de TV3, se comunicó en castellano y confirmó que no ha vuelto al espacio televisivo desde entonces, lo que demuestra la aplicación de dicha carta de principios. Además, quiso tildar el despido de Peri Rossi de «auténtica verguenza».

Alternativa Ciudadana Progresista (ACP), una asociación creada por militantes izquierdistas escindidos de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, quiso remarcar ayer, de la mano de Inés Villanueva, el hecho de que «la televisión y la radio públicas se sufragan con los impuestos de todos los catalanes y, por tanto, no pueden obviar el bilingüismo de la sociedad».

El antropólogo español y miembro activo de la Alternativa Ciudadana Progresista, Felix Pérez Romera, apuntó que el veto de TV3 y Catalunya Ràdio a los colaboradores fijos que hablen castellano «entra dentro de la dinámica trivial de hacer creer que todo el mundo se comunica en catalán». Además, Pérez Romera criticó duramente «el fin político del ente público ya que las diferentes fuerzas parlamentarias lo aprovechan para hacer campaña y conseguir captar más votos».

El también escritor Iván Tubau cualifificó estas medidas de «desesperadas» puesto que, como indicó él mismo, «en Cataluña cada día hay más inmigrantes y casi todos ellos hablan en castellano. Por tanto, la defensa a ultranza del catalán se está convirtiendo en una cuestión estúpida». Además, defendió a Cristina Peri Rossi por no hablar catalán ya que «ella siempre se ha mostrado exquisitamente prudente» con el idioma.

La escritora uruguaya fue despedida del programa a raíz de una decisión del consejo de administración de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV). En dicha reunión, los representantes de los cinco partidos parlamentarios instaron al director general del ente público, Joan Majó, a aplicar rigurosamente la carta de principios de la CCRTV. La decisión de aplicar a rajatabla dicho documento coincide con el mandato de Joan Manuel Tresserras al frente de la Conselleria de Cultura i Mitjans de Comunicació.

http://perirossicristina.blogspot.com/

NACIMIENTO DE UN PARTIDO POLÍTICO NUEVO

El discurso pronunciado por Rosa Diaz  (sacado de su Blog)

Todos somos conscientes de que hoy estamos protagonizando un acto político inusual. El nacimiento de un partido político nuevo, en una democracia consolidada, en plena Unión Europea, no es algo que ocurra cada. De vez en cuando vemos que la oferta electoral se modifica por la ruptura o unión de alguno de los viejos partidos políticos; pero que surja una formación política realmente nueva es algo completamente original. Lo es más por el hecho de que este partido político nuevo, Unión, Progreso y Democracia, nace por el impulso de un colectivo cívico, de un grupo de hombres y mujeres libres, optimistas y generosos. Ellos me han dado la palabra; y en su nombre y para llegar al conjunto de los españoles me dirijo a vosotros.

Los ciudadanos que impulsaron la creación de este partido nuevo proceden de toda España. La gran mayoría de ellos nunca estuvieron afiliados a ningún partido político. Todos ellos son personas libres, que no obedecen a nada más que a su conciencia y que desde un profundo compromiso ético han decidido vencer las inercias que ahorman las voluntades personales y dar un paso al frente para formar este partido nuevo y trabajar juntos por una causa común: regenerar la democracia.

Pensamos que ejercer como ciudadanos ha de ser algo más que ir a votar y quejarse cuando algo no sale bien o no nos gusta. No nos resignamos a dejar las cosas como están. Creemos en la gente, en su capacidad para revelarse, para actuar. Somos personas optimistas, que queremos cambiar los partidos políticos para cambiar la política y cambiar la política para cambiar la sociedad. Creemos en el valor del individuo y en el valor de la participación directa. A eso le llamamos regeneración democrática.

Quienes han dado este paso al frente abandonando la comodidad de su vida personal, el anonimato, son personas generosas que han elegido ofrecerse a los ciudadanos españoles para ser sus intermediarios, su cara, su voz, sus ojos. Son personas dispuestas a dar lo mejor de sí mismos. Son ciudadanos que piensan en las futuras generaciones, que aspiran por construir un país en el que cada vez más ciudadanos se sientan concernidos, participen de y en las decisiones de los poderes públicos. Un país en el que cada sueño, cada emoción, encuentre un camino para hacerse realidad.

Somos concientes de que estamos asumiendo la enorme responsabilidad de canalizar los sueños, las aspiraciones, de muchos ciudadanos que sienten desapego hacia la política, que se sienten huérfanos, que están hartos de enfrentamientos personales, permanentes y estériles, que “pasan” de los políticos…; pero que saben de la importancia de la política, de la necesidad de la política; que saben que sin la representación política democrática siempre decidirán por nosotros aquellos que nunca la necesitaron para perpetuarse en el poder, para seguir mandando. Ciudadanos que buscan algo nuevo, a alguien que los represente, a alguien en quien puedan confiar sin abandonar el espíritu crítico, a alguien que les ofrezca la posibilidad de ir a votar –como me han dicho reiteradamente estos días.-- a favor, con ganas, como fuimos muchas personas de mi generación en los primeros años de nuestra democracia.

Asumimos ese reto. Queremos rescatar la política de las estructuras de poder que la tienen secuestrada. Queremos devolver a los ciudadanos el control sobre la política, sobre los cargos electos, sobre las decisiones que se toman en su nombre. Y nos comprometemos ante todos los españoles a trabajar por estos ideales, por esta causa.

Para nosotros España es algo más que la suma de diecisiete Comunidades y dos Ciudades Autónomas. España, con logo o sin logo, en campaña o sin ella, es una nación indiscutible, un proyecto de vida en común delimitado en la Constitución del 78. Yo reivindico el espíritu de la Transición que la hizo posible, la generosidad de quienes vivieron la guerra --y sobre todo de quienes sufrieron la posguerra-- que fueron los verdaderos artífices de aquel acuerdo.

Hoy nace un partido de ámbito inequívocamente nacional, español; vamos a proponer sin ningún tipo de complejo ni hipoteca los cambios legislativos necesarios para promover políticas que incrementen la igualdad y la libertad de todos los ciudadanos. Un partido que ya ha provocado algún pequeño maremoto, que ya ha achicado espacios a los dos grandes. Un partido, que aún sin nacer, ya ha conseguido que PSOE y PP se pongan, por primera vez en esta legislatura, de acuerdo en algo: ambos cuestionan nuestra razón de ser. Pues aquí estamos, para hacer propuestas y para someterlas al único veredicto que nos interesa: el de la gente en las urnas. Y después.

Nuestras propuestas:

Creemos que es necesario hacer una revisión a fondo de la Constitución y de los efectos que treinta años de vigencia de la misma, con la distribución competencial actual, han tenido desde la perspectiva de la igualdad y de la eficacia; para los ciudadanos y para el país. Proponemos que se revise con todo rigor y atendiendo solamente al criterio de eficacia, de igualdad y de libertad, la actual distribución de competencias del Estado, las Comunidades Autónomas y los Municipios. A nuestro juicio es preciso un gran Pacto de Estado para cerrar el modelo autonómico, igualando los techos competenciales, plasmando en la Constitución la nueva distribución de competencias, garantizando la igualdad fiscal entre todos los ciudadanos, al margen de la parte de España en que vivan o el lugar del territorio nacional en que instalen sus empresas o sus negocios.

Los ciudadanos no piden que se cambie la Constitución; pero muestran su descontento por las consecuencias de un marco indefinido, sometido a continua subasta entre los que ganan las elecciones sin la mayoría suficiente y las demandas de los partidos nacionalistas que ponen precio a sus apoyos al Ejecutivo. Ningún país puede evitar que llegue al poder un gobernante sin escrúpulos o sin sentido de estado; pero las leyes han de proteger a los ciudadanos ante la eventualidad de esa circunstancia. Por eso proponemos una revisión de la Constitución para que la cohesión social y la igualdad no puedan estar sometidas al chantaje o al coyunturalismo. Nos gusta la autonomía; la del Gobierno de España también.

Pondré un ejemplo muy de actualidad: la educación. No hay nadie hoy en España que se atreva a defender la calidad de nuestro sistema educativo. Estamos a la cola de Europa en niveles de calidad y a la cabeza en los ratios de fracaso escolar. Es verdad que hemos de exigir a los gobernantes que se destinen más recursos para las reformas, para las lenguas extranjeras, para el aprendizaje de las nuevas tecnologías, para la formación del profesorado, para la investigación… Pero, sólo eso, por necesario que sea, no serán sino paños calientes; mientras España tenga diecisiete leyes educativas de facto, mientras no exista control institucional previo sobre los libros escolares (sobre el contenido, no sólo sobre los enunciados), mientras ninguna autoridad sometida a control democrático pueda intervenir en lo que se estudia y lo que se deja de estudiar (¿saben ustedes que la existencia en España de las Cuevas de Altamira, consideradas mundialmente la Capilla Sixtina del Arte Rupestre sólo se estudia en tres de las diecisiete comunidades autónomas?), seguiremos educando analfabetos. No se trata de quitar competencias a nadie; se trata de instaurar un sistema que garantice que la formación de los jóvenes españoles responda a los mismos ratios de calidad y contenido en lo sustancial, sea cual fuere el lugar de España en que se cursen los estudios,. Tiene poco sentido que mientras en Europa se camina hacia la homologación de titulaciones un joven español encuentre dificultades para que su currículum se convalide al pasar de una universidad a otra de distinta autonomía.

Siguiendo con la educación, otro ejemplo: las últimas semanas hemos vivido un debate agrio sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Déjenme que en un punto y aparte les diga que en mi opinión esta asignatura nació ya medio muerta. Es quizá el ejemplo paradigmático de lo que no hay que hacer con la educación y de cómo se ha ido haciendo la política estos cuatro últimos años. La propuesta fue presentada por el Gobierno fuera de todo consenso de Estado, como una idea del Gobierno Zapatero, cuando venía siendo reclamada desde hace mucho tiempo por educadores y pedagogos. Todos nos hubiéramos podido poner de acuerdo sobre la necesidad de hacer pedagogía democrática desde la escuela, sobre la necesidad de incorporar en nuestro sistema educativo una asignatura que con diferentes nombres pero casi idénticos contenidos está presente en los sistemas de más de veinte países europeos. Pues aquí se armó la marimorena; el gobierno que lo presenta como arma arrojadiza contra la oposición (haciendo discurso antirreligioso, que no laico, de paso) y la oposición que le entra al trapo. Y se pone todo el mundo a analizar algunos libros de texto que dicen auténticas barbaridades; y en vez de debatir sobre la norma y la necesidad y el contexto de la asignatura, nos liamos a golpes sobre los disparates que algunos escriben para “escolarizar” a nuestros niños.

Nosotros lo que proponemos es que se actúe con criterio de estado, garantizando la calidad del modelo y la estabilidad de las normas. La educación es el principal factor de desarrollo y de cohesión, el principal instrumento para garantizar la igualdad. La política educativa ha de situarse ente los pactos de Estado imprescindibles. Y el Estado ha de recuperar esa competencia. Y para eso hay que cambiar la Constitución.

En la España que yo quiero el gobierno defenderá sin complejos el castellano como la lengua común de todos los españoles; y lo hará asegurándose de que los adolescentes o los jóvenes salgan de los institutos, las universidades o los módulos de formación dominando su uso y el de otras lenguas –particulares y extranjeras--, preparados para competir en el mundo. Es la principal herencia que como país les podemos brindar. Un país como España, que no tiene materia prima, que ha basado su crecimiento en los últimos años en el tirón de construcción y el turismo (dos sectores coyunturales y en plena recesión) que tiene un preocupante déficit exterior, sólo puede competir con la preparación de su gente. Y difícilmente lo haremos si devaluamos uno de nuestros elementos de competitividad: la lengua que hablan más de cuatrocientos ciudadanos en el mundo. Mientras por complejo y/o por desidia aceptemos que el aprendizaje y el uso de la lengua española estén devaluados y sometidos en una parte de nuestro territorio estaremos poniendo en riesgo el futuro de nuestros jóvenes; y la competitividad de nuestro país.

Queremos un país en el que los votos de los ciudadanos tengan el mismo peso electoral, sea cual fuere el lugar de España en que vivan. No se trata de perjudicar a los nacionalistas; se trata de que los ciudadanos sean tratados con equidad por la ley electoral. Porque con el sistema actual el ciudadano que vota a un partido que sólo se presenta en una región de España está sobrerrepresentado frente a quien vota a un partido de ámbito nacional. La consecuencia de una Ley elaborada en la transición, que tenía como objetivo consolidar a los partidos políticos nacionales existentes tras la dictadura ha sido la consolidación de un bipartidismo imperfecto, en el que los árbitros son partidos nacionalistas que con muy pocos votos son capaces de cuestionar la definición del modelo de estado. Es verdad que esa ley tiene los mismos años que la democracia; y que nunca habíamos llegado a una situación como esta. Pero es que, como decía antes, nadie está a salvo de que llegue al poder un gobernante sin límites. Por eso hay que hacer leyes que eviten, en la medida de lo posible, los dislates del Ejecutivo. Todos los gobiernos que han precedido a éste han establecido acuerdos con los nacionalistas; algunos incluso han ido más lejos de lo que desde la perspectiva de Estado, se debiera haber ido. Recuerden ustedes aquellas alabanzas de Arzalluz a Aznar, de quien decía que “le había sacado más en dos años que a González en doce”. Pero, más o menos, todo fue razonable hasta que llegó este Presidente y decidió modificar el modelo de estado pactándolo con los partidos que no creen en el estado, porque aspiran a que sus comunidades terminen teniendo uno propio. Y lo mismo cabe decir de los pactos firmados para modificar la política antiterrorista, realizados con los partidos que nunca quisieron la derrota de ETA. Como no podemos estar sometidos a veleidades de este tipo u otras más peligrosas, es preciso modificar la ley electoral, buscando un sistema que garantice la proporcionalidad y la igualdad del voto ciudadano. Y para eso hay que cambiar la Constitución.

En la España que queremos construir, en la España que yo quiero, los gobernantes no pueden hacer lo que quieren con los votos de los ciudadanos. Los cargos electos no están sometidos a las ejecutivas de los partidos, sino al control de los ciudadanos. Y los gobernantes respetan la palabra dada, el programa electoral. Al menos en lo sustancial, en aquello que no está sometido a factores exógenos, en aquello que forma parte de las cuestiones de Estado.

En la España que yo quiero ningún gobernante se conforma con nada por debajo de la derrota de ETA; en la España que yo quiero las víctimas son siempre el presente; y los terroristas y sus amigos y cómplices nunca representan el futuro sino un pasado a desterrar. En la España que yo quiero las víctimas merecen el reconocimiento político, porque fueron asesinadas por razones políticas, porque eran un estorbo para los totalitarios, porque representaban y defendían la sociedad plural que ellos quieren destruir. En la España que yo quiero a las víctimas se les tiene respeto y no lástima. Y su reivindicación de memoria, dignidad y justicia orienta el trabajo de cualquier gobernante.

Propondremos otras reformas constitucionales que afectarán a otro gran capítulo del modelo de Estado: la Justicia. No es de recibo que el máximo órgano de los jueces esté formado con criterios partidarios, conformado por jueces que son nombrados para ejercer de “delegados” de los partidos políticos dentro del mismo. Ni es de recibo en un país moderno y democrático que el Fiscal General del Estado, por mor de su dependencia, tenga en su poder la capacidad de anular de facto la vigencia de una Ley como la de Partidos Políticos o de paralizar el trabajo de los fiscales.

Hemos asistido también en los últimos tiempos a un debate sobre la unidad de España. Mientras el Gobierno afirma que estamos mejor que nunca (más unidos, más fuertes, mejor situados en la Champions, más reforzados democráticamente frente a ETA, mejor situados en Europa y el mundo…) otras voces afirman que España se está rompiendo. Respecto a las afirmaciones del Gobierno no merece la pena que les dedique un sólo minuto. Todos vivimos en España y, más allá de los eslóganes y los logos a que tan aficionado es este gobierno, todos conocemos la realidad Pero respecto de ese segundo concepto, de esa afirmación de que:”España se rompe” es preciso hacer pedagogía. Vayan unas preguntas por delante: ¿Está hoy más garantizada la igualdad de todos los ciudadanos españoles al margen del lugar de España en que vivan? ¿Hay un mayor grado de cohesión social en la España de hoy respecto de la de hace tan sólo cuatro años? ¿Están hoy más garantizadas las pensiones de más de veinte millones de ciudadanos que no tienen otro capital que esa expectativa de futuro? ¿Es más viable el modelo de Estado que se ha ido construyendo a partir del pacto con los nacionalistas, con el melón estatutario abierto?¿Es viable de cara a futuro un modelo cuasi confederal en el que las “compensaciones” del Gobierno a las Autonomías suma más de cien?

Seguramente la mayoría de nosotros contestaríamos NO a las cuatro preguntas: ni elde;a se rompe” es preciso hacer pedagogía. Vayan unas preguntas por delante: ¿Está hoy más garantizada la igualdad de todos los ciudadanos españoles al margen del lugar de España en que vivan? ¿Hay un mayor grado de cohesión social en la España de hoy respecto de la de hace tan sólo cuatro años? ¿Están hoy más garantizadas las pensiones de más de veinte millones de ciudadanos que no tienen otro capital que esa expectativa de futuro? ¿Es más viable el modelo de Estado que se ha ido construyendo a partir del pacto con los nacionalistas, con el melón estatutario abierto?¿Es viable de cara a futuro un modelo cuasi confederal en el que las “compensaciones” del Gobierno a las Autonomías suma más de cien?

Seguramente la mayoría de nosotros contestaríamos NO a las cuatro preguntas: ni es más igualitaria la España de hoy, ni es más segura, ni es más viable, ni es más competitiva. Y si esas respuestas son negativas, la respuesta a la primera pregunta, a la de España se rompe? Sería sí. Porque yo sí que creo que en estos cuatro años España, la España que nos importa, la España de los ciudadanos iguales y libres, la España de la igualdad, se ha empezado a romper. Desde la propaganda de algunos medios y/o gubernamental parece que hablar de que España se rompe equivale a pensar en un mapa que se despieza; también es cierto que algunas voces desde la derecha parecen más preocupadas por la unidad territorial que por la unidad de derechos de los ciudadanos. La unidad territorial de España, la unidad constitucional, es la que garantiza los derechos iguales para todos, la unidad fiscal, el fin de los privilegios…. Y esa España se está rompiendo; si se rompe la igualdad, se rompe España.

En la España que yo quiero ningún gobernante se atrevería a jugar con un Pacto de Estado como el de Toledo, que se hizo para garantizar el futuro, para que nadie metiera la mano en la caja de la Seguridad Social para ganar unas elecciones. En la España que queremos los ciudadanos reprobarían a cualquier gobernante que se atreviera a “ofrecer” incrementos de pensiones en un mitin de su partido. En una España sostenible la política de pensiones se hace pensando en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones. Por eso nadie se atrevería a poner en riesgo el único capital con el que cuentan más de veinte millones de españoles: la Seguridad Social y las pensiones.

Para regenerar la democracia hay que poner en marcha medidas que impulsen la democratización de los partidos políticos. Las instituciones políticas –Parlamentos, Ayuntamientos y Gobierno—se constituyen a partir de los partidos políticos que hacen sus listas y someten a sus candidatos a las elecciones. Si no reformamos los partidos políticos no podremos reformar la política; y es preciso reformar la política para acercarla a los ciudadanos. La desafección política existente, la lejanía cada vez mayor entre los ciudadanos y los partidos políticos, termina pasando factura a las instituciones democráticas. Por eso insisto en que hay que cambiar los partidos, abrirlos, hacerlos más transparentes, más democráticos en su comportamiento, para poder regenerar la vida democrática.

¿Qué hacer? Hemos de poner en marcha medidas de regeneración democrática que vinculen a los representantes políticos con los representados, que clarifiquen que los cargos electos no están a las órdenes de las direcciones de los partidos políticos sino al servicio de los ciudadanos. Los partidos políticos habrán de garantizar a sus militantes al menos los mismos derechos que la Constitución les reconoce como ciudadanos.

Unión, Progreso y Democracia tendrá un censo de simpatizantes que podrán participar –junto con los asociados--en la selección de los candidatos de todos los procesos electorales, que serán elegidos por el sistema de primarias. Propondremos también las reformas electorales pertinentes para elegir directamente los cargos unipersonales, como los presidentes (del gobierno y de las autonomías) y los alcaldes. Igualmente defenderemos que la ley limite los periodos de mandato y que introduzca incompatibilidades más rigurosas entre el ejercicio del cargo público y las actividades y/o negocios privados. La ley debe de evitar es que se repitan espectáculos tan bochornosos como el producido después de las últimas elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo, que lo que se ganaba en las urnas se perdía en los despachos o viceversa. Cómo no se puede uno fiar –a la vista está-- del sentido de responsabilidad de los gobernantes (ni de los aspirantes) habremos de proteger por ley el sentido del voto de los ciudadanos.

Durante la última legislatura España –los españoles, particularmente los vascos—hemos perdido cuotas de libertad y de seguridad. Esto no es algo opinable, sino desgraciadamente fácil de constatar: ETA ha vuelto a las instituciones democráticas del País Vasco, ha vuelto a llenar las calles de actos de terrorismo callejero, ha incrementado la extorsión a los empresarios… Todo como consecuencia de una apuesta política personal e irresponsable de Zapatero que decidió revisar el pacto más exitoso en política antiterrorista para someter la nueva política al control de los partidos que nunca quisieron la derrota de ETA.

Nosotros defenderemos sin ningún tipo de complejo y de forma inflexible un nuevo Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, un Pacto de Estado que tenga como objetivo la derrota de ETA y que para conseguir ese objetivo esté dispuesto a utilizar todos los instrumentos del estado de Derecho, ni uno más pero ni uno menos. La derrota de ETA es algo más que la detención y puesta a disposición judicial de sus comandos, por muy necesario que eso sea. Derrotar a ETA requiere la deslegitimación radical de toda su historia, de todos sus objetivos. La derrota de ETA conlleva el compromiso de Estado de que no conseguirán ninguna de las reivindicaciones políticas en cuyo nombre instauraron víctimas. Ni mientras maten ni para que dejen de matar. Por eso, porque hay que derrotarles socialmente, a ellos y a sus cómplices, cualquiera que sea el grado de complicidad, ya sea activa o de comprensión, el pacto ha de estar abierto a todas las fuerzas políticas, pero suscrito imprescindiblemente entre las que pueden formar el Gobierno de España. Sólo un Pacto de Estado le dará estabilidad temporal a la política que allí se acuerde. Y sólo entonces ETA perderá la esperanza. Es verdad que puede llegar un gobernante que esté dispuesto a romper el pacto; pero también para alejar esos riesgos es necesario un nuevo partido que defienda al Estado.

Durante los tres últimos años hemos vivido algunos de los momentos más tristes de nuestra historia en la lucha contra ETA. Muchas veces hemos sufrido los ataques de la organización terrorista y hemos compartido el dolor de sus víctimas. Pero nunca hasta hoy una política gubernamental había perseguido la división de los ciudadanos en esta materia; nunca se había hecho política contra la mitad de la ciudadanía. Nunca he dudado de la buena voluntad del Gobierno en esta materia; pero la buena voluntad no le exime de responsabilidad. Ha sido durante esta legislatura cuando ETA se ha sentido reconocida internacionalmente; no solo porque el PSOE y el Gobierno se empeñaron en llevar el “proceso” al Parlamento Europeo, sino porque como hemos sabido la negociación entre el Gobierno y ETA se ha llevado a cabo con la presencia de observadores de gobiernos europeos. ¿Qué mayor reconocimiento de rango político que ese se le puede dar a una banda terrorista?

No podía salir bien una apuesta política que dependía del soporte de partidos que nunca quisieron la derrota de ETA, que siempre actuaron como intermediarios, que siempre quisieron ser comisionistas. No podía salir bien una política que les devolvió la impunidad a los terroristas, que les convirtió por mor de las palabras del propio Presidente en “hombres de paz”, que convirtió a las víctimas en “el pasado”, que trató a los que se oponían al proceso como enemigos de la paz. No podía salir una apuesta política que requería del silencio de la sociedad, de la pasividad de los movimientos cívicos y de la complicidad de los malos. Y no salió bien. Lo peor de todo es que quien impulsó esa política fracasada ha anunciado que piensa insistir en ella. La única ventaja es que ahora nadie podrá alegar ignorancia; todo el mundo sabe a qué atenerse.

Unión, Progreso y Democracia desterrará de su vocabulario la palabra “paz” cuando se trate de derrotar a ETA. Desterraremos la palabra “violencia” cuando se trate de hablar del terror. Reivindicaremos el Pacto de Estado entre los partidos que pueden formar Gobierno en España; y explicaremos que una cosa es apoyar al gobierno ante los ataques de ETA y otra muy distinta apoyar una política que consideremos equivocada. También en esta materia hay que hacer pedagogía democrática. Nada menos democrático que el lenguaje perverso que se ha utilizado para dividir a los ciudadanos y para justificar lo injustificable; para que la coyuntura permitiera la cárcel o los paseos por Donosti; para que la coyuntura permitiera las tribunas mediáticas o la cárcel. Regenerar la democracia es también desterrar un lenguaje perverso que termina pervirtiendo a la propia democracia.

Pero no sólo el modelo territorial del estado, la política de Educación, la reforma del sistema electoral, o el reforzamiento de la autonomía respecto del ejecutivo del sistema judicial y fiscal han de formar parte de los nuevos Pactos de Estado. La política de Inmigración, la política Exterior o la Política Social han de estar blindadas por grandes acuerdos nacionales.

En materia de pensiones existe aún en vigor el Pacto de Toledo, un acuerdo que mereció un amplísimo consenso social y político y que tiene como objetivo garantizar la viabilidad del sistema. También para evitar—y denunciar cuando sea preciso—veleidades electorales que ponen en riesgo la caja de la Seguridad Social hace falta un nuevo partido que defienda al Estado, que piense en las próximas generaciones, que no haga su política sometido a la urgencia de ganar las próximas elecciones.

Lo mismo cabría decir en Política Exterior. Diseñar la Política Exterior o Europea de España pensando en hacer justo lo contrario de lo que hizo el anterior ( y si me apuras el anterior del anterior, aunque sea del mismo partido) no es propio de países o gobernantes serios. Si algo da estabilidad a las inversiones, al desarrollo, a la competitividad de un país y de sus empresas en la esfera internacional es la confianza en los gobernantes no someterán su política a vaivenes de oportunidad. ...

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Quede recogido, como testimonio de lo que se dijo, mejor o peor, en la mañana de hoy. ¡¡Qué hermoso día para iniciar un hermoso viaje!! Dios salve a los guerreros que a su pueblo le son fieles...Dios les de un viaje lleno de venturas, lleno de conocimientos...

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Rosa Díez y Fernando Savater en el Forum Europa de Nueva Economía,

El blog de Carlos Martínez Gorriarán 27 de Septiembre de 2007
 
Seremos un partido educado y no nos amontonaremos para la foto, gracias a lo cual, si se nos infiltrara algún Guerra, no podrá decir aquello de “el que se mueve no sale en la foto”. Será imposible porque aquí, para salir en la foto, ha hecho falta moverse antes por la calle, y mucho: herencia de los movimientos cívicos. La foto supra es de nuestra pareja de ases: Rosa Díez y Fernando Savater en el Forum Europa de Nueva Economía, explicando lo del partido a un montón de gente influyente. Sigue el eco de los resoplidos, pero va ocupando su anecdótico lugar. Teniendo en cuenta que casi no hemos podido explicar nada, la expectación creada por nuestra aparición colectiva no deja de ser sorprendente, y todo un síntoma de que se va extendiendo la percepción de que el sistema de partidos heredado de la Transición ha dejado de ser una solución para acabar convertido en problema. De uno de los problemas más grandes no asistió nadie conocido; del problema actualmente gobernante. Su medio más perruno suspiró aliviado porque Rosa Díez había reconocido que UPyD (a mi no me gusta que le quiten la “y”) no es “una escisión del PSOE”. No, pero hay montones de ex socialistas.
Así las cosas, mostrando esa preocupación por posibles escisiones, cabe augurar un mal futuro al partido de Zapatero el día que deba desalojar el gobierno. Otros, en cambio, comienzan a interesarse por algunas propuestas nuestras que tampoco hace el PP, ni hará porque no puede; ha ido demasiado lejos en el camino de la centrifugación (pero bienvenido si se da cuenta). Por ejemplo, devolver al Estado competencias en educación y fiscalidad. O urbanismo. En Alemania lo han hecho sin problemas, los lander han devuelto competencias al poder central pese a que bávaros, renanos, sajones y prusianos se amen tanto entre sí como, por ejemplo, murcianos, aragoneses y catalanes por el agua del Ebro. Así que imposible no es. Lo que se necesita es claridad de ideas y pocas letras al cobro, es decir, nacer libres de hipotecas territoriales. Y no dar por hecho que el nacionalismo tiene el privilegio innato de que sus avances son absolutamente irreversibles; ¿por qué diablos iba a ser así? Incluso los glaciares avanzan y retroceden.
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Loor a los ejemplares monjes budistas de Birmania. Los religiosos ateos de la gran quietud nos recuerdan estos días que el deber civil de desobedecer –Thoreau- puede y a veces debe prevalecer sobre cualquier forma de obediencia que signifique colaborar con la injusticia.
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Aviso a Montilla: que proclame su deseo de una Cataluña que no necesite quemar nada –por las pavesas de fotos reales- implica una tácita aceptación de que a veces Cataluña sí necesita quemar cosas para hacerse oír. ¿La Rosa de Fuego? (Barcelona cuando la quema de conventos y el pistolerismo ácrata y patronal) Cuidado con los fuegos fatuos, o nos obligarán a tener a mano el número de los bomberos.

TV3 y Catalunya Ràdio vetan a los colaboradores que hablen en castellano

DEBEN USAR SIEMPRE EL CATALÁN EN ANTENA


  • La uruguaya Peri Rossi ha sido despedida del espacio radiofónico donde colaboraba
  • Anuncios, piezas cortas de ficción y reportajes deben ir siempre subtitulados
  • En las entrevistas no puede usarse el castellano como lengua 'puente'
Actualizado miércoles 26/09/2007 05:28 (CET)
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EL MUNDO

MADRID.- El ente público, integrado por representantes de las cinco fuerzas políticas parlamentarias, aprobó el pasado 17 de julio un acuerdo que instaba a su director general, Joan Majó, a cumplir la carta de principios de la CCRTV. En ella está previsto que "locutores, conductores, entrevistadores y colaboradores fijos" usen el catalán "cuando estén en antena".

Pese a ello, tanto TV3 como Catalunya Ràdio seguían teniendo en plantilla colaboradores de habla castellana. Desde el 17 de julio, el consejo de administración de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV) ha decidido tomar cartas en el asunto y prescindir del trabajo de ciertos colaboradores que hablaban en castellano en su espacio.

Éste es el caso de Cristina Peri Rossi. La escritora uruguaya era tertuliana fija del espacio 'Una nit a la Terra' ('Una noche en la Tierra'), presentado por Gaspar Hernández los dos últimos años. Con el inicio de la nueva temporada radiofónica en septiembre, la dirección de la cadena cambió el horario del programa, que se emitía de 1.00 a 3.00 de la madruga, a la franja de 20.00 a 21.00, pasó a llamarlo 'L'ofici de viure' ('El oficio de vivir') y despidió a Peri Rossi por hablar en castellano.

Según explicó la afectada a EL MUNDO, Hernández le comunicó "que no podía seguir en el programa por culpa de una resolución del consejo de administración". "Es más, me dijo que no iba a cobrar por hablar en castellano durante la emisión del programa pero que, si publicaba un libro, sí que podía asistir al programa para ser entrevistada", añade.

'Persecución lingüística'

Peri Rossi calificó los hechos como "una persecución lingüística", ya que atenta contra la "libertad de expresión, no en términos de contenido, sino en la forma de expresarse y en el idioma". Además, recordó que tiene en su haber el Premio Ciudad de Barcelona de Poesía por 'Babel bárbara' y que ha luchado "siempre" por la libertad de la lengua catalana.

Fuentes de Televisió de Catalunya confirmaron a este periódico la existencia de una 'comunicación verbal' a los directores de programa de la cadena. En dicha advertencia, se indicaba que los espacios tuvieran únicamente colaboradores que no hablaran en castellano y que los invitados puntuales debían hablar en catalán preferiblemente.

El Consejo de Administración de la CCRTV también dio el visto bueno a cuatro directrices de política lingüística. La primera, contempla que las piezas cortas de ficción deben ir como las largas, es decir, subtituladas en catalán.

Por su parte, los reportajes o documentales deben incorporar una voz 'en off' en lengua catalana. En las entrevistas, el castellano no se puede utilizar como lengua 'puente' y, por último, los anuncios gratuitos siempre deben emitirse en catalán, nunca en otro idioma.

Unidad, Progreso y Democracia (UPD)

Rosa Díez plantea que el Estado recupere competencias en educación, justicia y urbanismo

Rosa DíezLa líder del nuevo partido Unidad, Progreso y Democracia (UPD) propone la reforma de la Constitución para incluir en ella el nuevo marco competencial, y la modificación de la Ley Electoral.


Debate21.- Rosa Díez, cabeza visible del nuevo partido Unidad, Progreso y Democracia (UPD), planteó hoy la posibilidad de que el Estado recupere competencias en educación, justicia y urbanismo, con el objetivo de garantizar los principios de "igualdad, equidad y cohesión".

Díez dijo en el Fórum Europa, organizado por Nueva Economía Fórum, que de su propuesta no se puede deducir que el Estado autonómico haya sido "un fracaso", sino más bien que 30 años después de su puesta en marcha se hace necesaria una reflexión sobre como ha funcionado y "lo que queremos que sea para el futuro".

Insistió en que la asignación de competencias no es inamovible y que "hay cosas que son reversibles". Es lo que debería ocurrir con la educación, ahora competencia de las comunidades autónomas, y que Díez cree que tendría que recuperar el Estado.

También sugirió que el urbanismo, dependiente de los ayuntamientos, vuelva a ser competencia estatal, al menos en sus aspectos clave, como vía para atajar casos de corrupción inmobiliaria.

En la cita informativa de hoy también estuvo presente, el filósofo Fernando Savater, igualmente comprometido en el nuevo proyecto político, quien aseguró que "lo que ha fracasado" es el sometimiento de la política estatal a las "insaciables demandas" de los nacionalistas, por lo que apostó por definir el marco competencial por ley y cerrar definitivamente el modelo de Estado.

Sólo tres días antes de la constitución de UPD como partido, Díez desgranó sus principales propuestas: la reforma de la Constitución para incluir en ella el nuevo marco competencial, y la modificación de la Ley Electoral, para articular un sistema mixto por el cual 150 de los 350 diputados del Congreso estén reservados a los partidos de implantación estatal y que serían elegidos en circunscripción única.

Además, abogó por buscar medios de permitir una participación democrática más directa de los ciudadanos, estableciendo mecanismos para la elección directa de alcaldes e incluso contemplar la posibilidad de buscar métodos para promover la elección por los ciudadanos del presidente del Gobierno.

LEGISLATURA DE LA DISGREGACIÓN

Frente a esta propuesta programática, Díez aseguró que esta legislatura "no ha sido ejemplar desde ningún punto de vista" y ha sido la de la "disgregación que lleva a la desigualdad".

Además, criticó al Ejecutivo socialista, que ha estado gobernando "sin mayoría" y apoyándose en "los partidos que no creen en el Estado". "Un partido que pacta el modelo de Estado con partidos que no creen en el Estado es poco serio", aseguró.

Por ello, consideró que "hace falta un partido político nuevo" de ámbito nacional que "ayude u obligue a los dos grandes partidos nacionales (PSOE y PP) a comportarse como partidos de Estado".

El objetivo de UPD es ser "pieza clave" formar gobierno tras las elecciones generales de marzo próximo y liberar a los partidos nacionales de la servidumbre que les supone pactar con los nacionalistas. "Es una aspiración que no está fuera de a realidad", subrayó.

En cuanto a la orientación ideológica de la nueva formación, Savater la definió como "progresista", puntualizando que el progreso ha venido de la derecha y de la izquierda.

Dijo que, si la política económica de un gobierno de izquierda tiene que estar "avalada por el mayor banquero" del país y si la derecha tiene que apoyarse en "los obispos" para hacer sus propuestas, hay que tomarse los conceptos de izquierda y derecha "con mucha laxitud".

IZQUIERDA DESENCANTADA

Para Díez, el "caladero de votos" de su partido está principalmente en la "izquierda desencantada", que votó al PSOE "por no votar al otro partido nacional" y en el 20 por ciento de personas que se abstienen pero que "no son abstencionistas".

Savater insistió en que los ciudadanos podrán ver con claridad la diferencia de UDP con la "retórica de los partidos",que se dedican a atacarse mutuamente y funcionan como "una gran agencia de colocación".

Ambos explicaron que aún no han designado los cargos internos del nuevo partido, salvo su cabeza de cartel electoral.

Savater rechazó la ídea de que su intención sea "permanecer en la sombra" y aseguro que seguirá aportando "ideas y escribiendo, que es lo que sé hacer. Yo no tengo capacidad ni vocación de gestión".

Respecto a la relación de UPD con Ciutadans, Díez indicó que "son muchas las sinergias" entre ambas formaciones, aunque aseguró que hay que esperar a la constitución formal para articular algún medio de "colaboración" y "trabajo en común".

En suma, la intención de los impulsores del nuevo partido es, según Savater, que los ciudadanos no tengan que "resignarse" a elegir entre "el partido que no les gusta y el que odian".

Los huevos de las serpientes

 
 
Roberto L. Blanco Valdés

Por segunda vez en poco más de una semana, radicales independentistas catalanes han quemado fotos de los Reyes (docenas de ellas el sábado pasado) mientras los Mossos d'Esquadra, cumpliendo órdenes superiores, les dejaban hacer sin molestarlos.

¿Es normal? No, no es normal en absoluto que, en presencia de fuerzas policiales, se cometan de un modo flagrante delitos castigados en el Código Penal sin que quien manda políticamente a tales fuerzas se sienta concernido por esas acciones delictivas. Tan no es normal que, de no vivir como vivimos en este ambiente sin límites en el que casi todo puede suceder sin que, al parecer, a nadie le tiemble la pestaña, estaríamos en medio de un escándalo sonoro.

Es bien sabido que, frente a las acciones de los grupos radicales, se han defendido tradicionalmente dos tratamientos diferentes: el que podría denominarse liberal, consistente en dejar hacer, dejar pasar («laissez faire, laissez passer») con la esperanza de que los extremistas se cansen y abandonen; y el profiláctico, que, consciente de los efectos estimulantes de la impunidad, propone todo lo contrario: cortar por lo sano de inmediato, sin dar tiempo a que cuaje como un auténtico problema lo que nace como la acción de cuatro gatos.

Si no tuviésemos el ejemplo vasco tan cercano, siempre cabría discutir si es mejor la tolerancia o el estricto cumplimiento de la ley. Pero, sabiendo cómo ha ido creciendo allí, a base de impunidad y cobardía, la hidra radical de mil cabezas, no parece sensato repetir ahora una experiencia que ha tenido consecuencias desastrosas para la libertad y la seguridad de todos.

Por eso, frente a los huevos que la serpiente independentista radical ha ido repartiendo por suelo catalán, parecen evidentes las dos acciones que tenemos derecho a esperar los ciudadanos. En primer lugar, la de las fuerzas policiales que -¡parece increíble tener que exigirlo!- habrán de hacer lo que justifica su existencia: evitar la comisión de los delitos y perseguir a los delincuentes cuando ya se hayan producido. Y, en segundo lugar, una contundente denuncia de acciones que ningún partido democrático puede compartir, lo que ha de tener una consecuencia ineluctable: que el PSC no puede seguir gobernando con Esquerra si Esquerra se empeña en no condenar las acciones de los grupos extremistas.

Pues que nadie se equivoque. La quema de las fotos de los Reyes no es más que el símbolo de una actitud de fondo que a todos nos resultan conocida: la de los grupos secesionistas radicales que creen que es legítima la violencia para lograr la independencia del territorio en el que actúan. Que les den tiempo e impunidad y verán ustedes en qué acaba todo esto.

Fuera con ellos.



¿Cómo podemos tener un gobierno que cuenta con tipos capaces de decir que « «la violencia es un concepto muy relativo» y quitarle importancia a la actividad de una banda terrorista porque «causó una sola muerte en quince años de existencia y encima fue accidental»?

El modelo lingüístico a debate

EL NUEVO CURSO EN CATALUÑA (V) /

El lejano modelo finlandés

En materia educativa, España ha quedado en los últimos puestos del ranking europeo, con Cataluña a la cola de las distintas autonomías. Se comprende que el titular de Educación de la Generalitat, alarmado por dichos resultados, hiciera una visita a Finlandia a finales del curso pasado para tomar nota de las claves del éxito de su sistema educativo, que la colocan en el primer puesto de la lista, e intentar aplicarlas aquí. Dado que para él, para el Gobierno tripartito del que forma parte, y también para CiU, la lengua catalana es el eje vertebrador del proyecto educativo catalán, es de suponer que debió sorprenderse de que allí hagan del respeto a su realidad sociolingüística la columna vertebral de su acción legislativa, de manera que la escuela resulte un reflejo fidedigno de esa realidad.

Los municipios en Finlandia, por ley, pueden ser monolingües (en finlandés o sueco), si el número de hablantes de la lengua minoritaria es del 6% o menos; o bilingüe, si al menos el 8% o 3.000 personas hablan la lengua minoritaria local, tanto si es la sueca como la finlandesa.

En los municipios bilingües, las autoridades tienen la obligación de proporcionar servicio en ambas lenguas sin que nadie lo solicite.La práctica del bilingüismo (sueco-finés) es real, desde la rotulación de calles, la documentación oficial hasta los usos políticos, sin trampa. La enseñanza, por principio, se realiza en la lengua materna desde preescolar hasta el equivalente de 3º de primaria.A partir de ahí, se va pasando a la segunda lengua, cruzándose con los niños del otro grupo lingüístico hasta acabar con un programa común equilibrado.

A pesar de que en el conjunto del país el finlandés es la lengua mayoritaria, tienen programas de inmersión voluntaria en sueco.Para acceder a ellos, los niños han de demostrar previamente un nivel apropiado en su lengua materna y, aunque pasan unos cursos totalmente inmersionados, el finés se va introduciendo progresivamente hasta llegar a un 50%. Si se encuentra que un niño tiene dificultades para seguir los estudios en una lengua que no es la suya, se le integra al sistema finés, como decisión del colegio, previa autorización de los padres. El contraste es lacerante. Aquí no se libran de la inmersión obligatoria ni los niños con minusvalías, como los sordos de nacimiento, que reciben en catalán incluso la atención individual de logopedia.

Vamos, el día y la noche. Y la noche se prolonga porque el PSC no renuncia a los dogmas sostenidos por el partido durante tantos años. Al fin y al cabo, fueron ellos, con Marta Mata a la cabeza, los que se inventaron el «peligro de la doble red escolar» y los que pararon, en 1982, el proyecto de ley de «armonización de las lenguas» de UCD que reconocía el derecho de opción de los padres, después de lograr convencer a todos los diputados del PSOE para que se opusieran en bloque. La pedagoga que propuso «superar la concepción tradicional de lengua materna que aprendemos de la madre para asumir la de lengua materna que nos une a una comunidad y a una cultura», esgrimía argumentos en contra del proyecto tales como: «Supone también aceptar el criterio de la llamada libertad de enseñanza en el caso de la lengua, convirtiendo la lengua en parte de un ideario, es decir ideologizándola», o «la opción lingüística de los padres con respecto a sus hijos se ha ejercido ya en la propia casa». CiU, por aquel entonces, no se atrevía a tanto. Luego, todo ha sido una carrera para ver quién podía llegar más lejos en la política de la exclusión.

Tras la visita a Finlandia, se podría haber esperado algún gesto para justificar por lo menos el gasto, pero la situación este curso no parece haber mejorado. La Ley de Política Lingüística de 1998 se sigue aplicando con toda la dureza de su articulado corregida y aumentada, a través de las instrucciones de principio de curso. La imposición del catalán como única lengua docente se extiende a los extremos que salvaba dicha ley: la primera enseñanza (hasta los ocho años) y la última, el bachillerato.El nuevo decreto que despliega la LOE incide en los mismos aspectos, y entra en las mismas contradicciones que aquella. El artículo 4.1 reza así: «El catalán, como lengua propia de Cataluña, será normalmente utilizado como lengua vehicular de enseñanza y aprendizaje y en las actividades internas y externas de la comunidad educativa: actividades orales y escritas del alumnado y del profesorado, exposiciones del profesorado, libros de texto y material didáctico, actividades de aprendizaje y de evaluación, y comunicación con las familias».

El 4.2: «El objetivo fundamental del proyecto educativo multilingüe es conseguir que todo el alumnado adquiera una sólida competencia comunicativa al acabar la educación obligatoria, de manera que pueda utilizar normalmente y de manera correcta el catalán y el castellano».

El proyecto educativo plurilingüe (¡qué sarcasmo!) permite que los centros impartan contenidos de áreas no lingüísticas en una lengua extranjera. Para el español no hay ningún espacio reservado.Su correcto aprendizaje en este contexto resulta imposible. El reducto de dos ó tres horas semanales de esta lengua es claramente insuficiente. Todo parece precisamente encaminado a que el alumnado sienta desprecio por el castellano y desista de utilizarlo. Ninguna fisura en el proceso de sustitución lingüística que se persigue; ni siquiera el libro de texto que uno se paga de su bolsillo.El simple hecho de autorizar que las editoriales publicaran en ambas lenguas -como ocurría hace unos lustros-, sería una ayuda para los alumnos que se incorporan al aula procedentes de otros lugares de España o de países hispanohablantes. Les facilitaría su integración -que tanto aseguran defender- en este absurdo sistema.

Si el alumnado es mayoritariamente catalanohablante, todo se desarrolla de forma relativamente espontánea en catalán; nada que corregir. Si es castellanohablante, toda medida correctiva es poca. Así se puede leer en el objetivo de un plan piloto para el uso del catalán: «Que el alumnado, tanto dentro como fuera del aula, nos responda y se nos dirija en catalán para que consiga un buen dominio y fluidez».

El bilingüismo catalán-español ya no es un patrimonio a conservar, sino un problema a resolver. Poco importa que el individuo tenga el derecho a utilizar la lengua que le convenga, o desee, sin que eso se presente como provocación al conjunto o como algo reprobable. Está bien visto que existan institutos ingleses, franceses, alemanes o italianos, pero ¡ay! si uno desea ser educado en español en un centro público, o compartir espacio con el catalán ¡anatema! Que se lo pague de su bolsillo como hacen los japoneses (Artur Mas dixit). Esto es un despropósito porque el español, además de ser lengua oficial, es la segunda más importante en el mundo. De manera que vetar su correcto aprendizaje es un atropello a los derechos ciudadanos y un hurto a toda la población.

No hay ninguna razón de orden práctico, moral o ético para no tratar en pie de igualdad las dos lenguas oficiales. Al contrario, en nuestras sociedades resulta importante que los poderes públicos promuevan la igualdad de derechos y deberes y la convivencia armoniosa dentro del pluralismo existente. Las políticas que favorecen la inclusión y la participación de todos los ciudadanos garantizan la vitalidad de la sociedad civil y la paz. Sólo así se consigue implicar a las familias en la escuela, hecho que Maragall apuntó como clave del éxito escolar en Finlandia. Mientras esperamos que nuestras autoridades académicas rectifiquen su inmenso error, seguiremos mirando con sana envidia, como dijera Salvador Espriu: «...nord enllà, / on diuen que la gent és neta / i noble, culta, rica, lliure, / desvetllada i feliç!».

Marita Rodríguez, presidenta de la Asociación por la Tolerancia.

18/09/2007 - Marita Rodríguez, AT, EL MUNDO