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LA IZQUIERDA PROGRESISTA

Encuesta en las Ramblas

Encuesta en las Ramblas

Encuesta realizada el pasado martes en las Ramblas de Barcelona. Tras identificarnos como de la Generalitat, un ciudadano aceptó responder a nuestra encuesta para saber si estábamos delante de un “buen catalán”.La encuesta se realizó en catalán para no infundir sospechas. Lo que sigue es la traducción).

Encuestador (E): ¿Es Vd. catalán?
Encuestado (En): 100% catalán, originario de Palafrugell.
E: ¿Cuántos años tiene?
En: 35
E: ¿Soltero o casado?
En: Casado y con dos niños pequeños.
E: ¿Profesión?
En: Tengo una empresa familiar.
E: ¿Tiene estudios?
En: Sí, hasta COU.
E: ¿Estudió en una escuela pública o privada?
En: En una pública. Todo en catalán, como debe ser.
E: ¿Qué idioma habla habitualmente?
En: Catalán, claro.
E: ¿Tiene en la familia alguien que no hable catalán?
En: Bueno, mi esposa nació en L’Hospitalet, hija de andaluces y es castellanoparlante, pero con mis hijos hablo en catalán, ¡eh!
E: O sea que con su esposa habla en castellano...
En: Sí, qué le vamos a hacer…
E: ¿Y con sus suegros?
En: Pues también.
E: ¿Y en el trabajo?
En: En mi empresa hablamos todos en catalán, pero como tenemos clientes en el resto del Estado, a ellos les hablamos en castellano.
E: ¿Se siente catalán o español?
En: Catalán, sólo catalán.
E: ¿Puede decirme a qué partido votó en las últimas elecciones?
En: A CiU.
E: ¿Está Vd. a favor del Estatut?
En: Por supuesto.
E: ¿Cree Vd. que Cataluña es una nación?
En: Por supuesto. Somos diferentes a los españoles.
E: ¿Lee algún periódico?
En: Sí, La Vanguardia y El Mundo Deportivo.
E: Me refiero a algún periódico en catalán.
En: ¿Eh? Pues la verdad es que no.
E: ¿Le gustaría que la prensa catalana fuera toda en catalán?
En: Nunca me lo he planteado. Yo dejaría las cosas como están.
E: ¿Por qué?
En: Pues hombre, porque venderían menos periódicos. Y además todos entendemos perfectamente el castellano.
E: ¿Ha viajado Vd. alguna vez fuera de Cataluña?
En: Pues claro.
E: ¿Dónde?
En: A Andalucía vamos todos los años a ver a la familia de mi mujer, a Beas del Segura (Jaén). Nos lo pasamos estupendamente en sus fiestas.
E: ¿A algún sitio más?
En: Pues sí, por motivos de trabajo suelo viajar por todo el Estado. La empresa que fundó mi abuelo tiene sucursales en casi todo el Estado.
E: ¿Y fuera del Estado español?
En: He ido a Francia y a Suiza.
E: ¿Dónde se ha sentido más a gusto, en el resto del Estado o fuera de él?
En: En el resto del Estado, claro.
E: ¿Por qué?
En: Porque hablamos todos el mismo idioma y tenemos costumbres muy parecidas.
E: Me acaba Vd. de decir que los catalanes somos muy diferentes a los españoles…
En: Oiga, no me líe. Aquí somos todos bilingües y nunca ha habido problemas con el resto del Estado
E: O sea, que dejaría las cosas como están en cuanto al bilingüismo…
En: Y dale. ¿Y Vd. está haciendo esta encuesta para la Generalitat?
E: Sigamos, ¿cree Vd. que Cataluña es una nación?
En: Ya me lo ha preguntado y le he dicho que sí.
E: Dígame, ¿sabe Vd. quién es el padre de la nación catalana?
En: Creo que fue Macià, o Companys, no estoy muy seguro. Aunque antes Cataluña ya había sido independiente durante muchos siglos.
E: ¿Le suena de algo la Tarraconensis?
En: Creo que era una provincia independiente en época de los romanos, que cubría la actual Cataluña, con capital en Tarragona.
E: ¿Y si le digo que sólo era una división administrativa de la provincia de Hispania, la cual estaba bajo el yugo de Roma, y que dicha división cubría casi todo el Mediterráneo, todo el Cantábrico y gran parte del centro de la actual España y el norte de Portugal?
En: Ejem, es posible…Es que eso no viene en el mapa de la TV3, sabe Vd.
E: ¿A qué país pertenecía Cataluña en la época de los visigodos?
En: Pues a la Visigotia o cómo se dijese en aquella época. Pero fueron pocos años.
E: ¿Y qué territorios cubría esa “Visigotia”?
En: Creo que toda la Península Ibérica.
E: Sí, así es. Aunque estuvieron más de dos siglos y formaron un reino independiente con capital en Toledo que ya se llamaba España.
En: Eso no lo sabía. Vd. sabe mucho, ¡eh!
E: Sigamos, ¿qué le dice la Marca Hispánica?
En: Creo que fue cuando los catalanes echamos a los moros.
E: ¿Y si le digo que fue Carlomagno quien fijó ese límite cuando fue a echar al Emir de Zaragoza y que formó una serie de condados bajo dominio franco?
En: ¿Que Carlomagno estuvo por aquí? ¿Y que estuvimos bajo dominio francés? ¿No es al contrario, que el Rosellón fue nuestro?
E: Soy yo el que debe preguntar, pero bueno, fueron los francos los que liberaron a esa parte de la península de los moros. Lo del Rosellón fue muy posterior, ya con la Corona de Aragón. Por cierto, ¿le dice algo el nombre de Wifredo el Velloso?
En: ¡Ah, sí! ¡Ese gran catalán que reunificó finalmente nuestra nación!
E: ¿Y si le digo que era de Carcasona, francés por tanto, y que tuvo la suerte de que el rey carolingio le diera todos los condados francos de la Marca Hispánica?
En: ¿Cómo? En la escuela oí decir que era catalán.
E: Sigamos, ¿sabe Vd. quién fue Borrell II?
En: ¿No será un ancestro de Josep Borrell?
E: Bueno, pues fue Borrell II el primer conde de Barcelona que se negó a prestar juramento a la dinastía carolingia de los Capeto, allá por el siglo X, y a partir de ahí, los condados catalanes fueron independientes.
En: Ya decía yo que fuimos independientes antes incluso de Macià.
E: Fueron independientes los condados, pues a la muerte de Wifredo el Velloso sus hijos heredaron los distintos condados, por lo que Cataluña como tal seguía sin existir. De Macíà hablaremos más adelante, pero sigamos por orden cronológico. ¿Sabe Vd. quién fue Ramón Berenguer IV?
En: Mire Vd., hubo tantos Berenguer que no lo sé. Pero creo que fue el primer príncipe o rey catalán.
E: ¿Príncipe o rey? ¿Existió un reino de Cataluña?
En: Bueno, puede que no. Pero si hubo un reino de Aragón, uno de Valencia y uno de Mallorca, también lo habría de Cataluña. Vd. que parece saber tanto me puede sacar de dudas.
E: Le repito que no está en mis funciones responder, sino preguntar, pero le diré que no fue ni príncipe ni rey. Fue Conde de Barcelona. ¿Me podrá decir por qué pasó a la historia?
En: ¿Conde de Barcelona? ¿Cómo el padre de Juan Carlos? Qué raro se me hace…
E: Responda por favor.
En: Y yo qué sé. Pasaría a la historia por hacer grande a Cataluña, fuera conde, rey o marqués.
E: ¿Y Petronila de Aragón?
En: Mire, me está Vd. sacando de quicio. ¿Qué tiene que ver esa señora en nuestra historia?
E: Voy a ser condescendiente con Vd. y le diré que la boda de Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón supuso la unión del Condado de Barcelona y el Reino de Aragón, formando la nueva Corona de Aragón. Sigamos, ¿quién fue Jaime I?
En: Eso sí que lo sé. Fue el que conquistó para Cataluña Valencia y Mallorca. Con él se inició lo que hoy llamamos los Países Catalanes…
E: Bien, aunque conquistó esos territorios para la Corona de Aragón. ¿Y el Compromiso de Caspe?
En: Esto en vez de una encuesta, parece un examen de historia. Yo lo único que sé de Calpe es que tiene un peñón muy bonito.
E: Es Caspe, no Calpe. Y está en Aragón. Ahí se decidió que la Corona de Aragón pasara a ser reinada por la misma dinastía que en Castilla, tras la muerte sin descendencia de Martín I el Humano, en 1412.
En: ¿Pero qué me dice Vd, hombre? Seguro que nos invadió Castilla…
E: No, Fernando de Antequera, de la dinastía castellana de los Trastámara, fue apoyado por los reinos de Aragón y Valencia y por la burguesía catalana representada por Bernardo de Gualbes, a quien le interesaba mucho la lana castellana de La Mesta.
En: Vaya hombre. Un mal catalán ese Gualbes sin duda.
E: Sigamos. ¿Le dicen algo los Reyes Católicos?
En: No fastidie. Pues claro, eso lo sabemos todos los españoles, quiero decir los que formamos parte del Estado español. A base de machacárnoslos, nos los hemos tenido que aprender.
E: ¿Cuál de los dos Reyes Católicos era catalán?
En: Fernando, por supuesto. Eso lo sabe hasta un niño. Ese rey nuestro tan catalán sí fue un gran rey.
E: ¿Me puede decir en qué idioma se entendía con Isabel?
En: Me imagino que en latín, porque en la Confederación Catalano-aragonesa, porque eso era, sólo se hablaba y se escribía en catalán.
E: ¿Y si le digo que Fernando el Católico nació en Sos, pueblo aragonés que hoy lleva su nombre, que su lengua vernácula era el castellano por la dinastía a la que pertenecía, que en su reinado todos los documentos estaban escritos en castellano y en catalán y que por tanto hablaba castellano con Isabel?
En: Entonces es que era un españolista…
E: Efectivamente, tanto es así que él fue con Isabel el que llevó a cabo la reunificación de España.
En: Pero oiga, ¿Vd. de parte de quién está? ¿No vendrá de Madrid?
E: Son sólo datos de la historia señor. Y soy tan catalán como Vd. Sigamos. ¿Cuándo se creó la Generalitat?
En: Se remonta al origen de los tiempos, aunque después de lo que Vd. me está diciendo ya me estoy haciendo un lío. Lo que sé es que fue Macià el que la recuperó.
E: Fue en 1365, con Pedro IV el Ceremonioso. ¿Y quién la abolió?
En: Ahí no me pilla. Fue el rey castellano Felipe V, el primer borbón.
E: Efectivamente. Pero Felipe V era francés, nieto de Luis IV. ¿Por qué hizo eso Felipe V?
En: Pues porque quería un estado centralista y no quería concedernos la independencia a los catalanes.
E: ¿Le suena de algo el Archiduque Carlos de Austria?
En: ¿No será Carlos V de Alemania?
E: No, fue el rival de Felipe V por suceder a Carlos II, que murió sin descendencia. Carlos estaba apoyado por Austria, Inglaterra y Holanda y Felipe por Francia. Los catalanes apoyaron primero a Felipe V y luego se pasaron al bando del Archiduque.
En: No fastidie. O sea, ¿que no estábamos pidiendo la independencia?
E: Sólo querían mantener su estatus. Pero sigamos, ¿se sabe Els Segadors?
En: ¿Cómo no voy a saber el himno de mi país?
E: ¿A qué época hace referencia?
En: Pues a cuando los castellanos invadieron Cataluña, bajo Felipe V.
E: En realidad fue bajo Felipe III, 50 años antes. ¿Sabe cuántos habitantes contaba Barcelona antes de Felipe V?
En: Y yo qué sé. ¿2 millones?
E: No, 37.000 habitantes. ¿Y a finales del siglo XVIII?
En: Pues muchos menos. Me imagino que nadie querría estar bajo el yugo castellano.
E. Subió a los 125.000
En: ¿Vd. qué pretende? ¿Convencerme de algo?
E: Sólo le aclaro las respuestas incorrectas. Volvamos a Macià, pues en el siglo XIX parece que no pasó gran cosa, ¿no?
En: ¿Cómo que no? ¿Y la Renaixença qué? ¿Y Jacinto Verdaguer qué?
E: Efectivamente. ¿Qué motivó la Renaixença?
En: Pues la recuperación del catalán que había caído en desuso por imperativo legal.
E: También gracias a la revolución industrial, ¿no? Barcelona pasó de 125.000 habitantes en 1800 a 250.000 en 1877. Mucha mano de obra venía del resto del Estado.
En: Sí, claro. También pasó en los años 60, ¿y qué?
E: Unas últimas preguntas para terminar. Macià. ¿Por qué dice Vd. que es el padre de la nación catalana?
En: Pues porque proclamó la República catalana,¿no?
E: ¿Y cuánto duró esa República?
En: Yo diría que algún tiempo…
E: Sí, exactamente 3 horas.
En: Bueno, pero Companys sí proclamó nuestra independencia. Creo que fue en 1934.
E: Companys proclamó el Estat Catalá en 1934 dentro de la República Española. Pero al poco tiempo fue encarcelado por delito de sedición.
En: O sea, ¿ que tampoco fuimos independientes entonces?
E: Pues no. Otra pregunta. ¿Qué opinión le merece Adolfo Suárez?
En: Es el que trajo la democracia a este país.
E: ¿A qué país?
En: He querido decir al Estado español. Y nos devolvió la Generalitat. Un buen tío, sin duda.
E: ¿Y el rey Juan Carlos?
En: Todavía me acuerdo cuando nos habló en catalán en el Palau Sant Jaume. Le debemos mucho a ese señor. Y tiene a una hija viviendo aquí, no se le olvide.
E: ¿Y Tarradellas?
En: Este sí fue grande. Recuerdo cuando dijo : Ciutadans de Catalunya, ja soc aquí!
E: Buena memoria. ¿Y recuerda cómo terminó su discurso cuando proclamó el Estatut de Sau?
En: Pues debió decir: Visca Catalunya lliure!
E: Lo que dijo fue: Visca Catalunya! Visca Espanya!
En: No fastidie.
E: ¿Cuál es su artista preferido?
En: Salvador Dalí, sin duda. Un gran genio y de Figueras, oiga. Un gran catalán.
E: ¿A quién cree que dejó Dalí su legado al morir, a Cataluña o al Estado español?
En: A Cataluña, como no podía ser menos.
E: Pues no, se lo dejó al Estado español.
En: Me está Vd. dejando a cuadros.
E: En sus últimos días, Dalí pedía sin cesar que le pusieran una música muy particular. ¿Recuerda cuál era?
En: Alguna sardana supongo. O Els Segadors quizá.
E: Pues no. El himno de España.
En: Pedazo de c… ese Dalí.
E: Vamos terminando. Dígame, ¿le gusta el fútbol?
En: Sí, claro. Soy del Barça.
E: ¿Le gustaría que el Barça dejara de jugar la liga española y jugara contra el Sabadell o el Lleida?
En: Eso no es posible. Una liga sin un Barça-Madrid no sería una liga. Para nosotros es el partido del año.
E: Pero es una liga española…
En: Ya, pero siempre ha sido así, ¿no? Le repito que hay cosas que no deben cambiar.
E: ¿Es favorable a una selección catalana de fútbol?
En: Sí, por supuesto.
E: ¿Ha ido alguna vez a ver a la selección catalana?
En: Sí, fui a ver a Brasil una vez.
E: ¿A Brasil o a la selección catalana?
En: Es Vd. un poco quisquilloso. Fui a ver a Catalunya porque jugaba Brasil.
E: ¿Y alguna vez más?
En: No, es que los partidos caen en malas fechas.
E: Ya. ¿Y recuerda Vd. quién eliminó a España en el último Mundial?
En: Sí, Corea en cuartos. Como siempre. Pero ese partido nos lo robaron, ¡eh!
E: ¿Nos lo robaron? ¿A quiénes?
En: Joder, a los nuestros, a los del Estado o como quiera Vd. llamarnos.
E: ¿Se ha emocionado alguna vez viendo un partido de España?
En. Pues siendo sincero, sí. El día del 12-1 a Malta. ¿Y quién no se emocionó ese día?
E: Dos últimas preguntas. ¿Le parecería bien que el resto del Estado pusiera aranceles a los productos catalanes si Cataluña se separara?
En: Eso no lo pueden hacer. A mí me destrozarían el negocio porque tengo muchos clientes en el resto del Estado.
E: ¿Y si sus hijos no pudieran aprender castellano?
En: Que no. Que eso no va a pasar. Oiga, que yo quiero que mis hijos sigan con el negocio el día de mañana. Que viene desde los tiempos de mi abuelo… Si no aprenden castellano, ¿cómo se van a entender con los clientes?
E: Pues con esto hemos terminado. Muchas gracias por su colaboración.
En: Oiga y según esto, ¿soy un buen catalán?
E: Siento decirle que no. Es un Vd. tan español como el que más. Y además está en contra del Estatut.
En: Pero ¿qué me dice? ¿Por qué?
E: Pues porque tiene familia castellanoparlante, es bilingüe, lee los periódicos en castellano, hace negocios con españoles, quiere que sus hijos aprendan castellano, prefiere el resto de España al extranjero, conoce muy poco de la historia catalana, no está dispuesto a perderse un Barça-Madrid, se emociona cuando España gana, considera que los catalanes y los españoles tienen costumbres parecidas y se confiesa admirador de Fernando el Católico, el Rey, Dalí o Tarradellas que eran o son españoles. Y también dice que hay cosas que no deben cambiar.
En: Y entonces, ¿qué hay de mi nación catalana?
E: Eso es un cuento chino que le han contado a Vd., como bien ha visto. Por cierto, no soy de la Generalitat sino de la Universidad de Cambridge, que me pagan mis padres, y estoy haciendo mi tesis sobre “Mitos de las naciones perdidas en la noche de los tiempos”. Y no soy catalán, pero sabiendo castellano, francés e italiano, el catalán lo aprendí en cuatro lecciones…

Encuesta realizada antes del referendo del estatut.

NACIONALISMO DE IZQUIERDAS ???


Ser nacionalistas y ser de izquierdas es una "quimera" , la izquierda se ha dejado secuestrar el lenguaje, por los nacionalistas y esto nos obliga hacer un esfuerzo importate, para no caer en la demagocia , y discutir en terminos idiologicos practicos Pensemos en valores de izquierda, por ejemplo la Laicidad Los marxistas somos “Laicos”, esto lo interpretamos en que el hecho religioso sea un tema privado, separación iglesia estado, enseñanza laica, estado aconfesional o laico Porque? Por que pensamos que es el único marco en el que se dan condiciones de libertad, un estado que asume la defensa de una religión esta dejando en manos de esta la moral publica y la experiencia demuestra que se limitan los derechos de todas las personas incluso de los creyentes, que pueden tener ligeras discrepancias en los “dogmas oficiales” El idealismo moral positivo de Antonio Gramsci y Ernesto Che Guevara.es el idealismo del hombre que sabe que no vive en el país de las maravillas sino en un "mundo grande y terrible", que conoce el hedor de este mundo dividido, de este mundo de las desigualdades, y que lucha por cambiarlo a pesar del pesimismo de la inteligencia

jueves 9 de agosto de 2007

No hay nacionalismo de izquierdas

Desde el centro de la diana*

Félix de Azúa
El País. España, 11 de julio de 2005.

En el palacio Poggi de Bolonia puede verse una escalofriante colección de fetos humanos en sus últimos meses de gestación. Los modelos, delicadamente esculpidos en cera y de gran perfección anatómica, estaban destinados a los estudiantes de obstetricia. Cada feto tiene una postura distinta, los hay cabeza arriba, cabeza abajo, con un brazo a la espalda, con las piernas cruzadas.... Como es bien sabido, el parto traerá nueva vida a la tierra, o más muerte, según sea la posición del feto. Algo similar ha sucedido con la constitución de las autonomías españolas, que fue concebida con gran gozo y ludibrio por sus padres, pero nadie podía suponer ni remotamente que la posición del feto iba a poner en peligro la vida de la madre.

No exagero. Hará cosa de un mes, un grupo de amigos y conocidos publicamos un documento implorando la creación de un partido no nacionalista en Cataluña ya que, a diferencia del País Vasco, aquí sólo hay partidos nacionalistas. Bien es verdad que el PP es constitucionalista, pero se trata de un partido tan obsesionado con los asuntos religiosos que no puede servirnos de ayuda. No va uno a sustituir una religión por otra. Entre el catolicismo de Roma y el nacionalismo de Carod, francamente... De modo que expresamos nuestra modesta opinión sobre un monopolio ideológico lamentable. De inmediato se nos lanzaron a la yugular medio centenar de columnistas y opinadores sin esgrimir un solo argumento aunque sí sus afilados colmillos; los políticos se alisaron las vestiduras mirando hacia el techo; y el primer consejero (la persona más importante de Cataluña después de Maragall) nos insultó desde la televisión nacionalista, cuyo déficit pagamos los insultados.

Ya lo esperábamos. Nos habría disgustado mucho no haber recibido los improperios habituales. En la democrática Cataluña es casi imposible ir de insumiso o de disidente. Quienes no pertenecen a la fratría patriótica y deportiva pasan mucho frío y les pegan los frailes. Hasta ahí, todo iba bien. Lo que no podíamos imaginar es que nos amenazaran de muerte. Suponíamos que Cataluña, a diferencia del País Vasco, ya había superado la Guerra Carlista. Nos equivocábamos. Un articulista del Avui, miembro de Esquerra Republicana, biógrafo de Boadella (a quien ahora quiere ver muerto) y del heroico Joan Puigcercós (a quien había puesto a parir unos años atrás), pedía a gritos nuestra eliminación física. Riguroso. Que nos pegaran cuatro tiros.

Naturalmente, basta dar una ojeada al artículo para percatarse de que su autor es un ciudadano peculiar, pero también era un ciudadano peculiar el que se cargó a John Lennon. No hay que menospreciar a los ciudadanos peculiares. Debo confesar que a mí no me preocupó ni el artículo ni el articulista; me preocupó el diario donde se publicaba la petición de exterminio.

Observe el lector foráneo que el Avui es el diario del nacionalismo ultramontano, que casi nadie lo lee, pero que arrastra una deuda tremenda desde que Pujol decidió emplear el dinero en otros menesteres más jugosos. Maragall les ha regalado este año trescientos millones de pesetas, pero lo que faltaba para garantizar su supervivencia lo han puesto, mano a mano, el editor Lara, dueño de casi toda la edición catalana, y el Conde de Godó, dueño del muy subvencionado diario La Vanguardia (que a día de hoy no ha informado sobre las amenazas) y de media tonelada de televisiones y radios que le regaló Pujol.

Que yo esté pagando con mis impuestos a los tipos que cobran por amenazarme de muerte me parece hacer el capullo. Sin embargo, aún me parece más surreal que el resto del sueldo se lo paguen Lara y Godó. ¿Por qué dos de los más ilustres apellidos del franquismo catalán están financiando a los ultras? Volvamos al comienzo.

La posición del feto es determinante para la supervivencia de la madre. Cuando nosotros pedimos un partido no nacionalista en Cataluña estamos pidiendo, también, un partido ajeno a la alianza entre el mundo de los grandes negocios locales y el nacionalismo. Porque (cosas del feto) el caciquismo y aquello que antes se llamaba "la oligarquía", son la base misma del nacionalismo, su más firme fundamento. Y como sigan por ese camino, van a matar a la madre.

¿Por qué precisamente Lara y Godó? Porque los potentados que crecieron con el franquismo, las fortunas del franquismo, están financiando desde el inicio a los partidos nacionalistas. Al comienzo, comprensiblemente, para hacerse perdonar, pero muy pronto porque descubrieron los notables beneficios de semejante simbiosis. El presupuesto de la Generalitat se eleva a tres billones de pesetas anuales. Es el mejor negocio de la región. Y de muy precario control.

Recuerden ustedes que los primeros munícipes de Pujol, en su carrera por el monopolio del poder rural, eran casi todos ellos políticos franquistas. Que ése era también el llamado "mundo de los negocios" de Pujol, con Javier de la Rosa entre otros angelitos. Y ese sigue siendo el mundo real, el verdadero, de los jefes nacionalistas. Así se entiende que el Estatut, un asunto que sólo importa al 6,5% de la población catalana, sea imprescindible para el suave deslizamiento de la correa de transmisión que une el poder económico local con la Generalitat.

No por otro motivo insistimos hasta ponernos pelmazos en que no hay ni puede haber nacionalismo de izquierdas. Que estamos muy contentos de que haya nacionalistas, que son inevitables tanto en Navarra, como en Cataluña, como en Valladolid y en Irán, que incluso creemos que hay nacionalistas honrados como hay católicos irreprochables, pero que no pueden seguir mirándose al espejo para celebrar lo muy de izquierdas que son. Y de ahí el disgusto que algunos tenemos con los socialistas, último bastión laico que nos quedaba.

Si comparan ustedes con Italia, un país bastante parecido al nuestro, sobre todo en lo malo, constatarán la diferencia. No hay dos "naciones" más diversas que la República de Venecia y el Reino de Sicilia. Estas dos sociedades, la veneta y la siciliana, tienen lenguas distintas, historias distintas, costumbres distintas, mundos simbólicos distintos, en fin, son tan diversas como Austria y Túnez. Y sólo se unieron hace cuatro días, no cuatro siglos. Sin embargo, jamás la izquierda italiana ha permitido la menor vacilación sobre la constitución italiana. Cuando ha aparecido un partido nacionalista, la Liga del Norte, ha sido con todas las características de un partido cripto-fascista, es decir, un partido empeñado en hacer más ricos a los ricos. Y naturalmente gobiernan con los fascistas de Fini y con Berlusconi, que es como quien dice la madre del cordero.

No hay nacionalismo de izquierdas ni aquí, ni en Argentina, ni en los EEUU de Bush, ni en Croacia, ni en Japón, ni en ningún otro lugar del mundo. El nacionalismo es un disfraz del poder económico, su refugio y su coartada. En consecuencia, empiezo a creer que a nosotros no nos ha amenazado de muerte un militante de Esquerra Republicana sino los poderes fácticos. Como en una novela de Vázquez Montalbán o de Sciascia. Y eso ya da más miedo.

Última hora: una vez enviado el artículo, el president de la Generalitat se reunió con miembros del grupo antes mencionado y se comprometió a comunicar a Godó y Lara su inquietud por la publicación de las amenazas de muerte.

José Tomás cerró en Barcelona la temporada que le convirtió en mito

José Tomás cerró en Barcelona la temporada que le convirtió en mito

 

SÓLO UNA VUELTA AL RUEDO

Se colgó el cartel de "No hay billetes", como en cada plaza donde ha toreado desde su regreso el 17 de junio. Le espera América, tras un regreso en España que pasará a la historia.

23 de septiembre de 2007. El regreso de José Tomás forma ya parte de la historia de la tauromaquia. El anuncio de que volvía a los ruedos fue un auténtico bombazo y presagiaba que la afición se volcaría con él, aún extrañada de su misterioso adiós en 2002. Así ha sucedido: se ha colgado el No hay billetes en cada plaza donde ha toreado, los astados le han volteado y corneado porque se ha puesto en el lugar que supone tanto la gloria como la sangre, y además ha elegido para abrir y cerrar la temporada en España una ciudad donde la fiesta nacional padece el acoso independentista: Barcelona.

Regresó el 17 de junio acompañado por el arte hondo de Finito de Córdoba y la genética en la profesión y el atractivo mediático de Cayetano Rivera Ordóñez. Y dijo adiós al público español hasta el año que viene este domingo, en la mini-feria de la Mercè, en otro hito histórico, acompañando al catalán Serafín Marín en el adiós de un torero valiente, con oficio y muy querido en España, donde es emblema de su generación:CésarRincón.

El colombiano salió a hombros (dos orejas tras un aviso, y oreja), así como Marín (vuelta tras aviso y dos orejas), pero José Tomás no pudo acompañarles. Hizo dos buenas faenas a los toros de Núñez del Cuvillo, pero los dos avisos del primero y el fallo con la espada en el segundo le privaron de tocar pelo, aunque no de una merecida vuelta al ruedo en el quinto de la tarde.

Fue apoteósica la despedida del entendido público barcelonés a Rincón; y al ser paseado Serafín Marín a hombros por los aficionados, lo hizo con una senyera en las manos, para que los nacionalistas de toda orientación recuerden que entre Mario Cabré y él hay toda una historia de tauromaquia en el Principado de la que se han escrito páginas en el Cossío que ninguna intolerancia podrá arrancar ni prohibir.

En cuanto a José Tomás, esta temporada ha entrado en el mito. Convertido en objeto de culto, es el revulsivo que la fiesta necesitaba y la afición se lo agradece. Se cuentan ya los días hasta que suenen en Valdemorillo los clarines inaugurales de un nuevo año de toros con el de Galapagar en los ruedos.

Del Blog de Arcadi Espada


Correspondencias /Fernando García


Santo Tomás de Aquino nos legó cinco argumentos que demostraban la existencia de Dios. Siguen vigentes para todos aquellos que gozan del privilegio de la fe. Con José Tomás de Galapagar pasa algo parecido, se ha convertido en artículo de fe que es el mejor torero, que es el mito viviente que ha venido a salvar la Fiesta. Son muchos los creyentes que azuzados por falsos profetas se postran hoy ante el ídolo.
Ayer despidió en la Monumental su breve temporada, entre berridos de los antitaurinos y éxtasis de los tomasistas conversos. Un puñado de taurinos escépticos fruncíamos el ceño. El regreso de Tomás ha sido un buen estímulo para la Fiesta, como lo es la presencia de los antitaurinos, y esto debe anteponerse a cualquier crítica. Tampoco es discutible que José Tomás Román ha sido uno de los escasos toreros que ha sabido estar en los terrenos del toro, como también supo estar en lejanos días César Rincón, que ayer se despedía junto a él de los ruedos españoles. Pero ni el colombiano ni el de Galapagar están hoy para semejantes hazañas. El primero lo sabe y se vuelve a Macondo, el segundo no parece saberlo.
La temporada de Tomás ha estado marcada por los toros sin trapío, las plazas de segunda, las cogidas, atropellos y enganchones, y sobre todo por mucha literatura. Todo ello ha generado expectación dentro y fuera de los circuitos taurinos, pero pocos se han atrevido a revelar el secreto: José ya no es el de antes. Ójala lo vuelva a ser, muchos lo deseamos con fervor. Mientras tanto habrá que conformarse con la fe del carbonero, aunque ayer no convenció ni a los mas fanáticos. Estuvo "fuera de cacho" con la muleta, delito de leso tomasismo, y feble con el acero. Tan solo unos destellos con la capa y en el innecesario adorno. Muy poco para querer proclamar que es el número uno, como Luís Miguel, o que es Manolete revivido.

S


Dan dos meses a Rivera para salir de Cataluña, bajo amenaza de muerte


Amenaza mortal al líder de Ciutadans en medio de la escalala radical en Cataluña
ABC Una bala estaba incrustada en Ia foto de Rivera que acompañaba a la carta con amenazas
El presidente de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, Albert Rivera, denunció ayer amenazas de muerte contra él, recibidas la madrugada del jueves en su domicilio de La Garriga (Barcelona). El dirigente del partido no nacionalista recibió un paquete que contenía una foto de su cara, en la que aparecía una bala clavada en la frente, junto a una carta con «evidentes amenazas de muerte» en la que se le exige que abandone la política y la región en dos meses por sus posturas antinacionalistas.
La carta, firmada por «Segadors de Catalunya» -un nombre que remite al himno catalán, «Els Segadors»-, no tiene relación, al parecer, con otras amenazas recibidas anteriormente por Rivera, con pintadas en su domicilio.
La misiva contiene frases como: «Nuestra nación ha sido atacada últimamente y en consecuencia nos hemos debilitado. Cataluña necesita un espíritu fuerte, un espíritu libre y en vista de la herida que gente como usted ocasiona cada día, nuestra organización entiende que los anticatalanistas, como usted, son invitados a abandonar Cataluña».
Expulsados o enterrados
En la misiva, que llegó al domicilio del dirigente no nacionalista mientras éste se encontraba en León, se afirma, además, que «en caso de que después de los avisos no haya cesado la política incoherente con un margen de dos meses, serán expulsados por la fuerza o serán enterrados para siempre».
El texto asegura que «los segadores catalanes hemos intentado hacerles llegar nuestro mensaje (...), pero nuestra paciencia se agota», y firma con una última advertencia: «Volveremos a segar. Volveremos a ser libres».
El presidente de Ciutadans ha puesto estos hechos en conocimiento de la Policía autonómica, que está investigando la numeración de la bala que aparece en la misiva para intentar identificar su procedencia, y visionarán las cintas de las cámaras de seguridad que están instaladas en algunas calles cercanas a su domicilio.
Criticas a Saura
Ante estos hechos, Rivera denunció que la falta de actuación del Departamento de Interior de la Generalitat ante el independentismo «está llevando a Cataluña a la batasunización». Además, aseguró que el consejero de Interior, Joan Saura, «está haciendo diferencias denigrantes entre los diferentes presidentes del grupo del Parlamento de Cataluña».
Así, el líder de Ciutadans aseguró que «personas con menos riesgo que yo llevan escolta mientras que yo, que ya he recibido amenazas de muerte en tres ocasiones, continúo sin protección», agregó.
Tras hacerse públicas las amenazas, el partido convocó ayer noche una concentración frente a su sede en Barcelona, que reunió a más de 200 personas en el centro de la capital catalana. Durante el acto, el número dos de la formación en el Parlamento autonómico, José Domingo, leyó un manifiesto en contra de las amenazas y una carta remitida por el propio Rivera desde León en la que condenaba, una vez más, las amenazas recibidas. Sin embargo, ningún otro partido catalán hizo pública condena de las amenazas.

De lo malo, lo mejor es lo peor

Félix de Azúa

Una suicida atracción hacia el abismo ha marcado con sello de fuego la piel de este país, y me refiero a España, en los últimos siglos. Si una situación era insufrible, siempre aparecía un salvapatrias que la convertía en inaguantable. En su combate por el reconocimiento, la clase dirigente española se va dando empujones hasta ponerse en el borde del precipicio. Y el que da un paso atrás es una nena.
Escribo con la olla de grillos de la pasada Fiesta Nacional catalana en la cabeza. Fiesta que debería celebrar la victoria de los borbones sobre los señores de horca y cuchillo de la región, y el inicio de la modernización de una Catalunya sometida a la brutalidad feudal y la teocracia clerical. Ese día, sin embargo, lo dedican los secesionistas a exaltarse a sí mismos en ausencia de cualquier ciudadano moderno. Un cómico de la tele catalana dio la campanada al presentarse como el heredero del cura Xirinacs. Y a fe mía que lo es. Pero gente con familia, una abultada cartilla en La Caixa, otra en Suiza, y responsabilidades adultas también se apuntó a la rebelión.

Es muy posible que la República de Catalunya tuviera un lugar en el mundo, como lo tiene Eslovaquia porque a nadie le importa. Sin embargo, estoy persuadido de que los separatistas saben que es muy duro ascender a la nada y que en una Catalunya independiente deberían conformarse con la cuenta de La Caixa. Y muy mermada. ¿Por qué, entonces, hacen el indio? Por amor al abismo. En España ha sido y es un honor ser fascista, carlista, comunista, anarquista y, en algunos medios burgueses, terrorista. Lo que no se puede ser es liberal. La tradición anglosajona, la re- pública de los ciudadanos, es lo más odiado.

Quizá por eso ha dimitido Josu Jon Imaz. Era un tipo sensato, respetuoso, pragmático. En las provincias vascongadas estaba condenado al fracaso. El abismo de convertirse en la república de San Marino 2, paraíso fiscal y Disneylandia aberzale, es demasiado atractivo para aquella gente. Ya se sabe, los humanos necesitan chutes de adrenalina cuando se sienten flojuchos.

Artículo publicado en: El Periódico, 15 de septiembre de 2007.

Laicos, creyentes y descreídos

El blog de Carlos Martínez Gorriarán

La identidad laica de nuestro nuevo partido, en proceso de constitución, ya ha merecido un buen número de comentarios agresivos. Algunos denuncian que es un artificio arbitrario para diferenciarnos del PP. Esta última acusación procede generalmente de quienes sostienen a la vez que el partido será de una total irrelevancia aunque representa un grave peligro. Ay, pobre lógica elemental, machacada de nuevo por el sectarismo, incapaz de admitir aquello del tercio excluso de Aristóteles; en nuestro caso: el partido será irrelevante o será un peligro, pero no puede ser ambas cosas a un tiempo.
El argumento, bastante delirante y lógicamente circular, es más o menos como sigue: el nuevo partido no es otra cosa que una especie de PP+laicismo (en esto también está de acuerdo un tal Enric Sopena, un profundo pensador). El laicismo está para distinguirnos del PP y de paso fastidiar al único partido con derecho a existir en España, pues engañará a algunos incautos, lo que representará x votos robados a don Mariano Rajoy. Esa pérdida, completamente despreciable por otra parte, será sin embargo una gran catástrofe, pues impedirá desalojar a Zapatero del gobierno. Por lo tanto, los promotores del nuevo partido son agentes en la sombra del pérfido socialista –mamporreros, nos han llegado a llamar-, de manera que el partido nace para proteger a Zapatero. No hay otra justificación, pues el PP propone TODO lo que dice el nuevo partido salvo el laicismo (aunque el PP no proponga NINGUNA de las tres grandes reformas programáticas que proponemos positivamente). ¡He aquí el sentido de la introducción del laicismo!: engañar a los electores del PP, y cazar de paso a algún incauto socialista (de ahí las protectoras admoniciones de Sopena contra los “falsos progresistas”). Con lo que se demuestra lo que se quería demostrar: el nuevo partido es un fiasco, y por eso se define laico. Al menos rima.
Hombre, si nuestra intención fuera tan aviesa y retorcida habríamos buscado algún encanto más seductor que el laicismo para nuestro disfraz. Quizás el amor libre obligatorio, o pisos gratis para quienes ganen menos de 3500 euros al mes. Al fin y al cabo, laico y laicismo son, con federalismo, liberalismo, progresismo y alguna otra, palabras cataclísmicas que provocan grandes sofocos indignados entre algunos que se niegan a entender lo que significan (de ahí que muchos crean que el mayor liberal de España es… don Federico Jiménez Losantos). Es posible que la culpa de esta ignorancia sea de la educación y de los medios de comunicación, pero dejemos esos jardines para otra ocasión. Adelanto que no le creo, hay mucha burricie voluntaria y deliberada.
Volvamos al denostado laicismo y a su sentido, pero para llegar ahí demos antes un rodeo por el espectáculo ofrecido hace poco en Barcelona por Carod Rovira y otras autoridades catalanas del PUC (Partido Único de Cataluña) con su santidad el XVI Dalai Lama. El simpático, perseverante y admirado jefe espiritual y político del Tíbet en el exilio –asegura que ha dejado el poder en manos de laicos hace seis años, pero creer en eso es más fuerte todavía que hacerlo en la serie de reencarnaciones que le preceden- dijo bien claro que su lucha era la misma que la de Cataluña, y esto sin que se rajaran de arriba abajo las estupas más santas consagradas al Bienaventurado. No ofenderé a nadie describiendo las diferencias de situación, y de lucha, entre el Tíbet, ocupado y oprimido manu militari por la dictadura china, y la de Cataluña. Sin embargo, hay algo en común en los señores Carod Rovira y Su Beatitud. Ambos representan lo contrario del laicismo y de la política laica, y sus respectivas ideologías son religiones políticas. Puestos a elegir, me quedo con la tibetana pese al exagerado abigarramiento y componente feudal y supersticioso del budismo tántrico lamaísta, pero tampoco vas a compararlo con la vulgaridad ramplona y sentimental del catalanismo a la ERC (o de cualquier otra variedad).
Para redondear el parecido, el Dalai Lama proclamó que “es importante encontrarse con Bin Laden”, elevando a la perfección la doctrina apaciguadora y dialogante con los terroristas que tan bien explotan los nacionalistas españoles (PNV, CIU, ERC, BNG… naturalmente). Se olvida su Santidad de que la mayoría de los occidentales, y muchísimos musulmanes, darían lo que fuera por no estar nunca cerca ni lejos de ese asesino en masa, y sobre todo que, para encontrarse con él, primero habrá que cogerlo y ponerlo a buen recaudo lo que le quede de vida. Después, si quiere convertirse al budismo lamaísta, conversión dudosísima, pues allá él.
La idea peregrina del Dalai Lama no es una mera expresión del pacifismo budista (el Tíbet, por cierto, era un reino muy belicoso incluso tras su conversión al budismo en la edad media). Es una expresión de falta absoluta de laicismo, lo que es bastante comprensible en su caso pero no menos reprobable para un demócrata. Ni la lucha (?) del Tíbet y Cataluña son la misma ni China es para el Tíbet lo que España para Cataluña, es decir, una potencia ocupante, que era el mensaje buscado y obtenido por el Tripartito catalán. Más allá de esta absoluta tergiversación, es obvio que el terrorismo no se va a solucionar organizando encuentros entre el Dalai Lama y Bin Laden, sino mediante la instauración de una legalidad internacional exigente en esta materia, simétrica a la protección de los derechos humanos y las libertades básicas. A esto se opone la religión política, porque la igualdad y la universalidad de derechos por encima de fes y fronteras no entran en su sistema: son ideas… laicas.
El laicismo, que no es ni tiene nada que ver con la represión de la religión, en absoluto, ni tampoco con el ateísmo –los comunistas ateos no eran o son nada laicos, precisamente-, es sencillamente un principio democrático comparable en importancia a la igualdad jurídica o al sufragio universal. Sin laicidad, la democracia se convierte en religión política con gran facilidad; obsérvese que esto ya ha ocurrido, hace tiempo, en ciertos círculos religiosos ultras del republicanismo de Estados Unidos, por ejemplo, dominados por predicadores fundamentalistas. Lo cierto es que también entre los creyentes y personas religiosas hay grandes defensores del laicismo exigente (uno de estos días hablaremos de uno: teólogo jesuita de prestigio y veterano activista cívico). Lo contrario del laicismo no es la religiosidad, sino la religión política, es decir, la invasión y sumisión de la política a directrices clericales. Es lo que hace con gracia e ingenio el Dalai Lama, máximo jerarca de una teocracia por simpático que nos caiga, y con desvergüenza y cinismo, o fanatismo, Carod Rovira y todos sus correligionarios nacionalistas. Por eso defender una laicidad bien entendida no es otra cosa que reforzar las garantías democráticas iguales para todos, creyentes y no creyentes. Que a los fanáticos y clericales no les guste ya es otra cosa: una muestra de que es necesario. Les sobrarán creencias, pero son descreídos en materia de democracia y libertad.
* * *
Ayer, Jon Juaristi nos dio en ABC otra lección de su amor por la clasificación de las ideas y actitudes políticas españolas. Como entomólogo en ese campo no tiene igual, pero el problema es que ni la política es asunto de entomología, que más bien sirve para disecar bichos y clavarlos como trofeos, ni sus clasificaciones y cajoncitos están al día; a mi me huelen un poco a naftalina pasada de hegelianos, ateneístas, trosquistas y otros arcaísmos. Igual ese es otro de los problemas; poner en reloj en hora, amigo Jon. Porque para no hacer nada, siempre hay excusas, como por ejemplo: "tengo el reloj parado".

UNO Y TRINO - Arcadi Espada

Arcadi Espada

 

La reacción del presidente del Gobierno ante la renuncia de Imaz parece de una sinceridad aplastante, y es un indicio de que la retirada del dirigente vasco no es meramente estratégica. En efecto, el presidente ha de sentirse perplejo porque la renuncia de Imaz arranca el último lienzo de pudor que le quedaba a su proyecto. A algunos meses del comienzo de la campaña electoral aún es posible preguntarse, sin que nada haga sombra a la mera indagación curiosa, qué informe de gestión va a presentar a los ciudadanos el presidente. Toda su acción política se apoyó en una autoconsideración generosa: yo nazco a la vida y conmigo España. Pero hoy el Adolescente se ha vuelto viejo como el fracaso.

La construcción del mundo que se propuso (y en la que destacó su desprecio por las lecciones de otros gobiernos socialistas) empezó por el pasado: varada en el Congreso ahí está la ley de Memoria Histórica y sus innobles consecuencias. Las fosas pueden abrirse o cerrarse, pero la política gubernamental ha optado por lo peor: las ha dejado medio abiertas y los huesos no saben por qué decidirse. En cuanto a la invención del futuro, muy relacionada, debe decirse que pasaba sobre todo por la alianza con los nacionalistas. Una alianza ni coyuntural ni hija de la conllevancia: es que el presidente iba a darle la leche al nuevo ser de España. Imaz y Mas (que parece un chiste de gemelos) eran sus hombres. El acuerdo tenía buen aspecto porque además de político era generacional. Ya se ve dónde están hoy los dos: uno fuera de la política y el otro tratando de organizar en torno suyo (hasta ahora sin ningún éxito apreciable) un frente nacionalista que devuelva a Convergència la centralidad del espacio político, aunque sea a costa de incluir en su programa la pregunta de la millonésima («que ocupa en una serie el lugar al cual preceden 999.999 lugares»), que es la de la autodeterminación. Había un tercer hombre. Del que dependía, tal vez, el papel de los otros dos y la estrategia general del presidente. Está en la cárcel. Antes estaba en todos los periódicos y ahora está en la cárcel. Siendo un hombre de paz, parece un lugar muy impropio. Así pues, uno en la calle, otro en el delirio y el de más allá en la cárcel. Todos los hombres del presidente.

El presidente Zapatero no tiene culpa alguna de que los asesinos maten o de que los nacionalistas sean incapaces de encontrar un lugar en el mundo racional. Su culpa, su ingenua vanidad adolescente, fue pensar que un asesino puede dejar de matar sin dejar de ser un asesino o que un nacionalista puede comportarse racionalmente sin dejar de ser nacionalista. Fiar la resolución del misterio ontológico/práctico de la Santísima Trinidad de sus amigos al otorgado, mágico e intenso poder de su mirada.

(Coda: «El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago». Woody Allen, Wikiquote.)




11 de septiembre de 1714: ¿sabías que…?

11 de septiembre de 1714: ¿sabías que...?

1) El 11 de septiembre se conmemora la rendición de la ciudad de Barcelona en 1714, tras la declaración de guerra de las Cortes Catalanas el 10 de julio del mismo año al no reconocer éstas el Tratado de Utrecht que ponía fin a la Guerra de Sucesión Española. La guerra no fue de secesión, como los nacionalistas venden, sino de sucesión. En dicho Tratado el pretendiente a la Corona Española, el Archiduque Carlos de Habsburgo renuncia al trono, reconociendo la soberanía de Felipe D'Anjou, contra el que se la disputó en la llamada Guerra de Sucesión Española, tras la muerte sin descendencia del Rey de España Carlos II. Es decir, fue una guerra civil entre partidarios de dos pretendientes a suceder en la corona de España al rey muerto sin descendencia.

2) Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. La Guerra de Sucesión española, al contrario de lo que argumentan los nacionalistas, no supuso el enfrentamiento entre Cataluña- Austria y España (o Castilla) - Francia. Ciudades y comarcas pertenecientes al antiguo reino de Aragón como Castellón, Alicante, Calatayud o Tarazona, así como el valle de Arán, y ciudades del interior de Cataluña como Vic y Cervera, fueron partidarias de Felipe V, el rey Borbón. Y lugares como Madrid, Alcalá o Toledo se declararon fieles al aspirante austriaco, el archiduque Carlos. El enfrentamiento entre territorios españoles de 1714 es otra falsedad esgrimida por el nacionalismo para negar el carácter de guerra civil que tuvo aquella sucesión al trono. En realidad ésta fue una contienda internacional en la que se dirimía la hegemonía entre las diferentes potencias europeas.

3) Los catalanes no perdieron sus libertades civiles, sino que los poderosos perdieron sus privilegios exclusivos. Las Cortes Catalanas, lejos de tener las características de una democracia, tal y como la entendemos ahora, representaban a los tres estamentos (clero, nobleza y burguesía urbana) a los que, dentro del patrón feudal del Antiguo Régimen, el Rey les había concedido tal privilegio, relegando totalmente a la inmensa mayoría de la población. Del Rey emanaban todas las instituciones.

4) La facción en Cataluña favorable al pretendiente Carlos no partió de una rebelión espontánea ni popular. En realidad, expresaba los intereses políticos de la clase dirigente barcelonesa que quería potenciar su presencia comercial en América, de tal forma que sus privilegios forales no estaban en juego, ya que el pretendiente Borbón en ningún momento los cuestionó.

5) El Rey Borbón reinó sin oposición interna entre 1700 y 1705 hasta el punto que en 1701 había celebrado Cortes en Barcelona, donde no sólo confirmó los fueros, sino que recibió numerosas donaciones.

6) Los seguidores de Carlos de Habsburgo en Cataluña defendían la unidad de España. Trataban de imponer su candidato al conjunto de todo el país, apelando a la libertad de toda España, recelosos de la influencia francesa; lejos, pues, de cualquier aspiración secesionista o desmembradora. Los soldados que fueron derrotados el 11 de septiembre de 1714 frente a las tropas de Felipe V estaban mandados por el general Antonio de Villarroel, que en su última arenga les recordó: "estáis luchando por nosotros y por toda la nación española".

7) El denominado decreto de Nueva Planta, llamada en realidad Cédula Real de Nueva Planta de la Real Audiencia del Principado de Cataluña, organizaba las instituciones judiciales en Cataluña, respetando las Constituciones y prácticas previas, estableciendo que los letrados fuesen expertos en legislación y lengua catalana. Fijaba el castellano meramente como lengua jurídica y eliminaba los privilegios por nacimiento en un territorio determinado.

8) El final de la guerra supuso el final de tres siglos de decadencia de Cataluña y el inicio de su resurgimiento económico. El siglo XVIII, lejos de ser un periodo de declive en Cataluña, resultó ser una etapa de particular esplendor y auge demográfico, agrícola, comercial e industrial, que más que fundamentarse en el comercio internacional, centrado en productos agrícolas, se benefició del proteccionismo de la Corona.

9) Rafael Casanova no fue un mártir. El día del asalto final de las tropas borbónicas, Casanova estaba durmiendo y, avisado, se presentó en la muralla con el estandarte de Santa Eulalia para dar ánimos a los defensores. Herido de poca gravedad por una bala en el muslo. Casanova fue trasladado al colegio de la Merced, donde se le practicó una primera cura. Tras caer la ciudad en manos de las fuerzas borbónicas, quemó los archivos, se hizo pasar por muerto, y delegó la rendición en otro consejero. Huyó de la ciudad disfrazado de fraile y se escondió en una finca de su hijo en Sant Boi de Llobregat. En 1719 fue amnistiado y volvió a ejercer como abogado sin ningún problema hasta retirarse en 1737. Murió en Sant Boi de Llobregat en 1743. Un verdadero "héroe".

FUENTES: John Lynch: "La España del siglo XVIII". Ed.Crítica. Pere Anguera: "El 11 de septiembre. Orígenes y consolidación de la Diada". Revista "Los días de España", núm. 51, 2003. Núria Sales: "Els segles de la decadència: segles XVI-XVIII". Edicions 62. "Nueva planta de la Real Audiencia del Principado de Cataluña establecida por su Majestad por Decreto de 16/09/1716", imprenta de Joseph Teixidó.

C's
07 septiembre 2007