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LA IZQUIERDA PROGRESISTA

José Tomás cerró en Barcelona la temporada que le convirtió en mito

José Tomás cerró en Barcelona la temporada que le convirtió en mito

 

SÓLO UNA VUELTA AL RUEDO

Se colgó el cartel de "No hay billetes", como en cada plaza donde ha toreado desde su regreso el 17 de junio. Le espera América, tras un regreso en España que pasará a la historia.

23 de septiembre de 2007. El regreso de José Tomás forma ya parte de la historia de la tauromaquia. El anuncio de que volvía a los ruedos fue un auténtico bombazo y presagiaba que la afición se volcaría con él, aún extrañada de su misterioso adiós en 2002. Así ha sucedido: se ha colgado el No hay billetes en cada plaza donde ha toreado, los astados le han volteado y corneado porque se ha puesto en el lugar que supone tanto la gloria como la sangre, y además ha elegido para abrir y cerrar la temporada en España una ciudad donde la fiesta nacional padece el acoso independentista: Barcelona.

Regresó el 17 de junio acompañado por el arte hondo de Finito de Córdoba y la genética en la profesión y el atractivo mediático de Cayetano Rivera Ordóñez. Y dijo adiós al público español hasta el año que viene este domingo, en la mini-feria de la Mercè, en otro hito histórico, acompañando al catalán Serafín Marín en el adiós de un torero valiente, con oficio y muy querido en España, donde es emblema de su generación:CésarRincón.

El colombiano salió a hombros (dos orejas tras un aviso, y oreja), así como Marín (vuelta tras aviso y dos orejas), pero José Tomás no pudo acompañarles. Hizo dos buenas faenas a los toros de Núñez del Cuvillo, pero los dos avisos del primero y el fallo con la espada en el segundo le privaron de tocar pelo, aunque no de una merecida vuelta al ruedo en el quinto de la tarde.

Fue apoteósica la despedida del entendido público barcelonés a Rincón; y al ser paseado Serafín Marín a hombros por los aficionados, lo hizo con una senyera en las manos, para que los nacionalistas de toda orientación recuerden que entre Mario Cabré y él hay toda una historia de tauromaquia en el Principado de la que se han escrito páginas en el Cossío que ninguna intolerancia podrá arrancar ni prohibir.

En cuanto a José Tomás, esta temporada ha entrado en el mito. Convertido en objeto de culto, es el revulsivo que la fiesta necesitaba y la afición se lo agradece. Se cuentan ya los días hasta que suenen en Valdemorillo los clarines inaugurales de un nuevo año de toros con el de Galapagar en los ruedos.

Del Blog de Arcadi Espada


Correspondencias /Fernando García


Santo Tomás de Aquino nos legó cinco argumentos que demostraban la existencia de Dios. Siguen vigentes para todos aquellos que gozan del privilegio de la fe. Con José Tomás de Galapagar pasa algo parecido, se ha convertido en artículo de fe que es el mejor torero, que es el mito viviente que ha venido a salvar la Fiesta. Son muchos los creyentes que azuzados por falsos profetas se postran hoy ante el ídolo.
Ayer despidió en la Monumental su breve temporada, entre berridos de los antitaurinos y éxtasis de los tomasistas conversos. Un puñado de taurinos escépticos fruncíamos el ceño. El regreso de Tomás ha sido un buen estímulo para la Fiesta, como lo es la presencia de los antitaurinos, y esto debe anteponerse a cualquier crítica. Tampoco es discutible que José Tomás Román ha sido uno de los escasos toreros que ha sabido estar en los terrenos del toro, como también supo estar en lejanos días César Rincón, que ayer se despedía junto a él de los ruedos españoles. Pero ni el colombiano ni el de Galapagar están hoy para semejantes hazañas. El primero lo sabe y se vuelve a Macondo, el segundo no parece saberlo.
La temporada de Tomás ha estado marcada por los toros sin trapío, las plazas de segunda, las cogidas, atropellos y enganchones, y sobre todo por mucha literatura. Todo ello ha generado expectación dentro y fuera de los circuitos taurinos, pero pocos se han atrevido a revelar el secreto: José ya no es el de antes. Ójala lo vuelva a ser, muchos lo deseamos con fervor. Mientras tanto habrá que conformarse con la fe del carbonero, aunque ayer no convenció ni a los mas fanáticos. Estuvo "fuera de cacho" con la muleta, delito de leso tomasismo, y feble con el acero. Tan solo unos destellos con la capa y en el innecesario adorno. Muy poco para querer proclamar que es el número uno, como Luís Miguel, o que es Manolete revivido.

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